El mundo gira,
me mareo….
las personas crecen,
me minimizo,
el cielo se abre,
mi alma se oscurece…
desaparezco
aunque el cuerpo
insista
en ocupar un espacio
por dentro vacío…
"Escribir es jugar con las palabras y que las palabras jueguen conmigo, es atrapar imágenes y dejarme soñar, es entrar en las sombras y nombrar sus contornos. Leernos, es una manera de hablarnos. Mis textos, tus comentarios.
Cerrar el ciclo, dejar ir....que se retire sin dolor lo que tenga que irse, sea cual o quien fuere, sin dejar de agradecer lo vivido, lo compartido, la enseñanza y el aprendizaje...despedir sanamente.
No forzar, no retener, decir adiós desde la profunda sinceridad que abre la puerta del alma, libre.
Una mesa grande, cuatro
cuadernos, a veces cinco, alguna que otra tarde un poco más, siempre con una
taza de té o café y las infaltables galletitas…la mesa está lista y la tarde
se prepara para bañarse en letras. Va llegando la hora y se ocupan las sillas.
Toca el timbre quien se sentará en la cabecera; en sus manos, alfajorcitos de chocolate y la magia
comienza.
Con su mirada profunda y tierna,
su risa franca, su alma poeta y su increíble dominio de la lengua, nos regala
conocimiento, nos lleva de la mano a historias ,cuentos y poemas , nos hace
entrar en mundos ajenos y autores diversos, no escatima sabiduría ni
experiencia, y como excelente docente nos impulsa, nos impele a entrar en lo
más profundo de cada uno, a crear y a recrear, a no temerle a la metáfora, a
sorprendernos con términos que nos hacían reír en un principio, para luego reconocerlos
como recursos y plasmarlos en nuestros avances, así fue con el oxímoron, hipérbaton,
anáfora, elipsis…mientras el aire se llenaba de desafíos imaginando personajes,
mundos perfectos, relatos bucólicos, dramáticos y hasta con
cierta sensualidad…siempre de su mano, que nos sostiene en el aprendizaje y nos
libera en la creación.
Pero no solo fue para
nosotros un maestro y poeta excepcional,
sino la persona cálida, generosa, humilde en su sabiduría y sensibilidad, buena
y atenta, con quien tuvimos honor y placer de compartir tantos años alrededor
de esa mesa bañada en letras, en tardes que corrían detrás de una noche que
jamás terminará.
Gracias Ricardo!