El tejido ha esperado meses sin avanzar en la canasta. Las agujas, aburridas de dormir en la oscuridad, añoran bailar al ritmo de su propio cantar enredando la lana a su alrededor.
Hoy salió a la luz, la luz fuerte de un sol de un mediodía caluroso.
¿Por qué esperar a este tiempo en que la lana y los abrigos se guardan entre lavandas y naftalina para evitar ser devoradas por hambrientas polillas?
No hay respuesta cierta más que la voluntad y el deseo de las manos tejedoras.
¿Qué fuerza despertó el deseo? ¿Qué hilos se agitaron para avivar la voluntad?
Tal vez fueron las horas acumuladas sin un hilo conductor, sin sentido, o quizá fue la necesidad de un abrazo (todo tejedor sabe que tejer es una forma de abrazar a la distancia; y los abrazos son fuerza vital en la soledad).
Bajo el sol insistente del mediodía, mira la canasta con ovillos de diferentes colores y la tira de nudos que sobresale de las agujas pidiendo continuar. La toma entre sus manos, sus dedos se hacen de la lana verde con cuyo hilado trazará los nuevos puntos.
Los ojos se concentran primero, luego la mirada se abandona y florecen los pensamientos. Ellos acompañarán el rumor de las agujas que ya son parte del silencio.
Tejer con las manos, tejer ideas, emociones, miedos y certezas. Se detiene, cambia el color de la lana, tejer los puntos, tejer cada momento, tejerse uno mismo.
Vagan los pensamientos mientras las agujas bailan su propia música...la memoria enseña que la vida en algún momento también decide detenernos, nos guarda, nos pone en la oscuridad, como las agujas cuando esperaron inmóviles.
¿Quién o qué nos saca a la luz nuevamente? ¿La necesidad imperiosa del abrazo? ¿Haber encontrado el hilo que da sentido al despertar? ¿Reconocer una meta, destino o destinatario hacia donde caminar? ¿Crear un nuevo diseño o aceptar el desafío del nuevo diseño?
Las manos se detienen, las agujas quedan apoyadas entre los dedos inmóviles, la mirada vuelve a estar atenta, pero ahora desplazada hacia lo lejos, a un horizonte lleno de preguntas.
Baja la mirada, observa el tejido y la canasta de ovillos. En ellos se descubrió como si se mirase al espejo. Tejer y tejerse; tejer y tejerme.
Buenos Ares, 13 de noviembre 2025