viernes, 20 de febrero de 2026

 La brisa corre fresca y el sol entibia mi espalda. Es un día nuevo y el corazón se percibe más sereno.

La tarde se fue nublando con el empuje del viento norte que trajo también a las moscas.

El camino ancho bordeando a la hilera de álamos flacos abrió paso para llegar a los frutales: delgados mandarinos, pequeños naranjos y pomelos, quinoteros que apenas se alzan desde el suelo, todos ellos ávidos de nutrientes que la sequía les niega. No alcanza la hora de manguera...

Las hojas se retuercen como gritando al cielo, perdiendo el verde su brillo.

Son tiempos, son ciclos, días de ahogo bajo un agua implacable, días de sed recalcitrante, de tierras agrietadas, de brisa y sol ardiente, de confusión y de incerteza...tiempos.

Sin embargo, el camino, así como el tiempo, va tomando forma y acercando un destino.


Los Laureles, Saladillo, 15 de febrero 2026

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