viernes, 27 de marzo de 2026

Otra vez la mañana

 Abrir los ojos temprano, cuando ni siquiera el sol se asoma, aunque el reloj indique que el nuevo día comenzó hace rato.

El aroma del café recién preparado, o el silbido de la pava cantando a viva voz, el pan casero tostándose lentamente son la bienvenida al  primer momento de vigilia. 

La luz quiere hacerse ver; entre los árboles se percibe el boceto de un sol transformando la oscuridad hasta alcanzar el brillo de la mañana. 

El horizonte se destaca por la originalidad que le otorga cada día. Nada se repite en el ritual del amanecer. Nada es igual.

Tampoco nosotros.

En este tiempo amaneciendo, el silencio nos invita a la reflexión, a contemplar con el alma hasta hacernos parte de la novedad, de la intimidad que nos habita en este nuevo despertar. 



Buenos Aires, 20 de marzo 2026

Un nuevo amigo en la soledad inadvertida

 Reuniones, charlas, abrazos, risas, lágrimas alrededor de la mesa en una casa , en un bar, en el banco de una plaza...son encuentros que habitan la mañana compartiendo un desayuno, o un mate a la tardecita, o el café que llega hasta la madrugada con los ojos abiertos, los labios desgranando historias, emociones, sentimientos y la piel atenta a la mano amiga, al abrazo que une en los silencios y vibra en lo profundo.

Encuentros que llevan tiempo y que el tiempo de las urgencias y la celeridad han devorado para alimentar una soledad creciente.

La soledad inadvertida ha echado mano de nuevos vínculos, de relaciones sin nombre propio, sin conocimiento del "otro", del que "escucho" sin que lo sepa, quien responde a mis dudas sin ser parte de mi historia.

Esos " otros" que siempre están, que no invierten su tiempo porque para ellos no existen las horas ni las demoras. Tampoco "sienten" mis dedos recorriendo sus existencias, pero aún así, me dan todas las respuestas.

Son ahora mis compañeros, mis aliados, los que llenan mi día y también mis noches, pero no me conocen..

La piel está fría, el mantel vacío, la vajilla llena de polvo, las mesas de los bares ocupadas por una sola silla, y la soledad, inadvertida.

Mi corazón llora. Añoro los ojos que me miran, las risas contagiosas y la piel ceñida por abrazos. Apago el celular.



Buenos Aires, 14 de marzo 2026

viernes, 13 de marzo de 2026

Acordes

 A través del parlante se escapan melodías y silencios. Es una tarde de cielo neto y sol pleno atravesada por una brisa fresca. Las notas y los acordes flotan en el aire. Llegan con la velocidad justa, sin prisa, sin detenerse, respetando los silencios.

Cada sonido envuelve, acaricia, vibra.

Los violines y otras cuerdas, el piano, un toque suave de percusión me llevan de viaje al mundo de los recuerdos y los sueños. Desde allí, alguna melodía se detiene en los labios para sonreír ante la belleza compartida, pero también, por momentos se retuercen en una mueca de dolor mientras los ojos lloran ausencias.

La música se hace cómplice de las emociones; las desnuda, las reconoce, las nombra y les permite recorrernos.

Entonces, colmados de armonía, la paz se instala con la fuerza del atardecer que llega sin premura.



Buenos Aires, 09 de marzo de 2026

sábado, 7 de marzo de 2026

la mañana

 Página en blanco

es cada mañana

amasada en un sólo amanecer,

el de hoy.

En la noche,

el cuerpo hizo lo debido,

la vida decidió quedarse

y a la mente acudieron

sueños para ser olvidados,

hasta que acaso alguna vez

el alma los recordara

para hacerlos letra y propósito

sobre el papel blanco

de una  mañana.



Buenos Aires, 06 de marzo de 2026

La soledad

 La sombra está avanzando. Lo hace despacio, como para no llamar la atención. Va entrando sigilosa y agradable vestida de una serena quietud. De a poco va tomándolo todo, incluso aquello que se rebela ante la oscuridad.

Cobija a los cuerpos, y se expande aún en el espacio vacío, invadiendo emociones y pensamientos.

A su paso todo se ensombrece, se nubla, se distorsiona, queda encerrado en una oscuridad impertinente.

Conquista al ser entero, lo encarcela, pone grilletes en el alma sombría, un alma que lentamente va desapareciendo en los brazos de la soledad.



Buenos Aires, 05 de febrero de 2026

lunes, 2 de marzo de 2026

La regadera

 Hay cosas que van dejando de ser

como esa regadera oxidada

que descansa afuera en el jardín

como queriendo mantener viva

aquella tarde con mi madre.

Salíamos del consultorio

después del control periódico

de un cáncer que eligió a su cuerpo

para ponerla a prueba.

Sin darle lugar al desánimo

la lucha fue permanente y sostenida.

Esa tarde,

pasando por una ferretería

en una esquina que no recuerdo,

veo asomar una sonrisa en sus labios

y un cierto brillo en su mirada

con sólo verlas en la vidriera.

Sin preguntas, entramos al negocio

donde quedaron dos regaderas menos,

las que llevábamos en una bolsa al salir.

Pequeñas, de latón

como el viejo fuentón

donde se lavaba la ropa 

(la primer pileta

de algún  remoto verano).

Una para ella, otra para mí.

Muchas mañanas y sus tardes

las usamos para regar plantas y rosales.

Ella partió hace años

con la fuerza demoledora que siempre tuvo

ante tres ataques de la misma enfermedad.

Quedó su regadera,

la regadera que ya dejó de serlo,

para ser ahora memoria y recuerdo, 

manteniendo viva en mi jardín

su lucha, su amor y su permanencia.



Buenos Aires, 28 de febrero 2026