viernes, 27 de marzo de 2026

Un nuevo amigo en la soledad inadvertida

 Reuniones, charlas, abrazos, risas, lágrimas alrededor de la mesa en una casa , en un bar, en el banco de una plaza...son encuentros que habitan la mañana compartiendo un desayuno, o un mate a la tardecita, o el café que llega hasta la madrugada con los ojos abiertos, los labios desgranando historias, emociones, sentimientos y la piel atenta a la mano amiga, al abrazo que une en los silencios y vibra en lo profundo.

Encuentros que llevan tiempo y que el tiempo de las urgencias y la celeridad han devorado para alimentar una soledad creciente.

La soledad inadvertida ha echado mano de nuevos vínculos, de relaciones sin nombre propio, sin conocimiento del "otro", del que "escucho" sin que lo sepa, quien responde a mis dudas sin ser parte de mi historia.

Esos " otros" que siempre están, que no invierten su tiempo porque para ellos no existen las horas ni las demoras. Tampoco "sienten" mis dedos recorriendo sus existencias, pero aún así, me dan todas las respuestas.

Son ahora mis compañeros, mis aliados, los que llenan mi día y también mis noches, pero no me conocen..

La piel está fría, el mantel vacío, la vajilla empolvada y las mesas de los bares ocupadas por una sola silla, y la soledad, inadvertida.

Mi corazón llora. Añoro los ojos que me miran, las risas contagiosas y la piel ceñida por abrazos.



Buenos Aires, 14 de marzo 2026

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