Mostrando entradas con la etiqueta soledad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta soledad. Mostrar todas las entradas

lunes, 20 de julio de 2026

Tardecita de mundial

 De repente el frío se coló por la ventana entreabierta después de varios días de una humedad cálida que impedía respirar.

Se levantó a cerrarla reconociendo la proximidad de una tormenta venidera del sur, para luego ir a abrigarse los hombros con el poncho de su abuelo, color rojo sangre como el salteño, pero de guardas claras.

Acababa de tomar su vaso de aguardiente, el de todas las tardes, justo antes del anochecer, momento para olvidar los desaires del día y aplacar las lágrimas de la  nostalgia nocturna..

Se sentó en el sillón frente al televisor, se apoyó en el respaldo raído y dejó entrar a la soledad para que lo acompañara.

Se jugaba la final del mundial de fútbol, el único partido que veía cada cuatro años  no tanto por el deporte, que en sí mucho no le interesaba, sino por la fiesta, el cierre, el espectáculo, la multitud y la algarabía que llenaba su habitación de ruido, de gritos, haciendo sonar las cuatro paredes de su casa monoambiente, único testigo en la extensa planicia pampeana.

La pantalla se llenó de colores vivos que se reflejaban en los pocos muebles y en la palidez de su piel de invierno.

Por unas horas el resto del mundo se instaló en el sillón con sus banderas, banderines y caras pintadas. La pasión lo tomaba por sorpresa y le agitaba el corazón tan acostumbrado a la melancolía.

El partido se alargó lo suficiente. Hubo un ganador, el campeón del mundo, y el perdedor. Entonces sólo algunos colores se intensificaron, aquellos que representaban a los que se llevaban la copa de oro por cuatro años.

Se preguntó: " ¿Será de oro macizo la copa? La alzan y agitan como si fuera de cartón dorado. Vaya uno a saber" - quedando así la inquietud sin ninguna necesidad.

Vino la fiesta, los fuegos artificiales cubriendo el cielo, humos de colores jugando en el aire, apretón de manos, abrazos, lágrimas.

Todo eso ocurrió entre sus cuatro paredes.

Se fue apagando la algarabía de todos para dar lugar a las palabras detrás de los micrófonos de sólo algunos.

Se fueron yendo los colores, las banderas, los gritos, los cantos y las caras pintadas.

Al final, se fueron todos, sin despedirse, excepto la soledad que, generosamente, se quedó para acompañarlo. 



Buenos Aires, 19 de julio de 2026

viernes, 27 de marzo de 2026

Un nuevo amigo en la soledad inadvertida

 Reuniones, charlas, abrazos, risas, lágrimas alrededor de la mesa en una casa , en un bar, en el banco de una plaza...son encuentros que habitan la mañana compartiendo un desayuno, o un mate a la tardecita, o el café que llega hasta la madrugada con los ojos abiertos, los labios desgranando historias, emociones, sentimientos y la piel atenta a la mano amiga, al abrazo que une en los silencios y vibra en lo profundo.

Encuentros que llevan tiempo y que el tiempo de las urgencias y la celeridad han devorado para alimentar una soledad creciente.

La soledad inadvertida ha echado mano de nuevos vínculos, de relaciones sin nombre propio, sin conocimiento del "otro", del que "escucho" sin que lo sepa, quien responde a mis dudas sin ser parte de mi historia.

Esos " otros" que siempre están, que no invierten su tiempo porque para ellos no existen las horas ni las demoras. Tampoco "sienten" mis dedos recorriendo sus existencias, pero aún así, me dan todas las respuestas.

Son ahora mis compañeros, mis aliados, los que llenan mi día y también mis noches, pero no me conocen..

La piel está fría, el mantel vacío, la vajilla llena de polvo, las mesas de los bares ocupadas por una sola silla, y la soledad, inadvertida.

Mi corazón llora. Añoro los ojos que me miran, las risas contagiosas y la piel ceñida por abrazos. Apago el celular.



Buenos Aires, 14 de marzo 2026

sábado, 7 de marzo de 2026

La soledad

 La sombra está avanzando. Lo hace despacio, como para no llamar la atención. Va entrando sigilosa y agradable vestida de una serena quietud. De a poco va tomándolo todo, incluso aquello que se rebela ante la oscuridad.

Cobija a los cuerpos, y se expande aún en el espacio vacío, invadiendo emociones y pensamientos.

A su paso todo se ensombrece, se nubla, se distorsiona, queda encerrado en una oscuridad impertinente.

Conquista al ser entero, lo encarcela, pone grilletes en el alma sombría, un alma que lentamente va desapareciendo en los brazos de la soledad.



Buenos Aires, 05 de febrero de 2026

viernes, 20 de febrero de 2026

Vacío

 Un día la muerte,

otro día la vida se anuncia.

Qué piedra arrasó al corazón que no palpita?

Es silencio, un silencio de tumba

donde yacen los vivos.

Sepulcro de almas caídas

ante el tedio, la frustración y el no propósito.

Es silencio de soledad, 

de desierto, 

de la aridez,

del no poder despertar,

del no poder dormir,

de las horas sin marcas,

del camino sin huellas

o huellas que no hallan camino.

La noche temprana, 

la mañana tardía, la mano tendida,

tendida, y vacía.



Buenos Aires, 18 de febrero 2026

jueves, 13 de noviembre de 2025

El tejido

 El tejido ha esperado meses sin avanzar en la canasta. Las agujas, aburridas de dormir en la oscuridad, añoran bailar al ritmo de su propio cantar enredando la lana  a su alrededor.

Hoy salió a la luz, la luz fuerte de un sol de un mediodía caluroso.

¿Por qué esperar a este tiempo en que la lana y los abrigos se guardan entre lavandas y naftalina para evitar ser devoradas por hambrientas polillas?

No hay respuesta cierta más que la voluntad y el deseo de las manos tejedoras.

¿Qué fuerza despertó el deseo? ¿Qué hilos se agitaron para avivar la voluntad?

Tal vez fueron las horas acumuladas sin un hilo conductor, sin sentido, o quizá fue la necesidad de un abrazo (todo tejedor sabe que tejer es una forma de abrazar a la distancia; y los abrazos son fuerza vital en la soledad).

Bajo el sol insistente del mediodía, mira la canasta con ovillos de diferentes colores y la tira de nudos que sobresale de las agujas pidiendo continuar. La toma entre sus manos, sus dedos se hacen de la lana verde con cuyo hilado trazará los nuevos puntos.

Los ojos se concentran primero, luego la mirada se abandona y florecen los pensamientos. Ellos acompañarán el rumor de las agujas que ya son parte del silencio.

Tejer con las manos, tejer ideas, emociones, miedos y certezas. Se detiene, cambia el color de la lana, tejer los puntos, tejer cada momento, tejerse uno mismo.

Vagan los pensamientos mientras las agujas bailan su propia música...la memoria enseña que la vida en algún momento también decide detenernos, nos guarda, nos pone en la oscuridad, como las agujas cuando esperaron inmóviles.

¿Quién o qué nos saca a la luz nuevamente? ¿La necesidad imperiosa del abrazo? ¿Haber encontrado el hilo que da sentido al despertar? ¿Reconocer una meta, destino o destinatario hacia donde caminar? ¿Crear un nuevo diseño o aceptar el desafío del nuevo diseño? 

Las manos se detienen, las agujas quedan apoyadas entre los dedos inmóviles, la mirada vuelve a estar atenta, pero ahora desplazada hacia lo lejos, a un horizonte lleno de preguntas.

Baja la mirada, observa el tejido y la canasta de ovillos. En ellos se descubrió como si se mirase al espejo. Tejer y tejerse; tejer y tejerme.




Buenos Ares, 13 de noviembre 2025

viernes, 7 de noviembre de 2025

Silencio...

demasiado silencio imposible de quebrar, ni el tic tac del reloj  ni las campanadas atraviesan las horas de un día sin palabras. Los sonidos inevitables de la brisa, de un zorzal o un benteveo apenas rompen instantes en el alma doliente y desierta.

El silencio se asienta, se hace carne, memoria y olvido.



Buenos Aires, 05 noviembre 2025

viernes, 18 de julio de 2025

Cara y ceca

 Soledad,

         soledad dulce del sosiego, 

         del silencio y la contemplación,

         soledad que mira y

         que admira cada parte

         de la inmensa totalidad.


Soledad,

          soledad gris del desarraigo,

          de la pérdida, del sabor amargo,

          soledad oscura y fría

          que llora y quiebra

           al alma,

           solitaria en su caverna.



Buenos Aire, 18 de julio 2025

   

viernes, 10 de noviembre de 2023

Introspección

 El egoísmo tiene un costo a pagar.

La soberbia se cobra uno a uno nuestros desplantes, nuestras faltas de amor y de empatía, nuestras intolerancias.

Nos vamos desintegrando hasta quedar en la nada que construimos con una vida hecha de fachadas, de mamarrachos de solidaridad y genialidad tan falsas como el castillo de arena dorada que se deshace bajo el oleaje quedando apenas una huella aplastada.

Caer bajo el derrumbe de tantos años llenos de un vacío, tantos deseos tan cumplidos como inútiles en el afán de alcanzar la felicidad.

Vamos descendiendo en el abismo sin esperar ni merecer compasión o perdón por las heridas que tajamos en cuerpos y almas ajenas.

Será el precio a pagar por una vida desaprovechada y egoísta.

Tal vez, desde la soledad y el dolor, nunca siquiera soñado como merecido, supliquemos benevolencia sin recibirla.

Desde la oscuridad más profunda,  se nos conceda la posibilidad de  rogar por la salud, el bienestar y la alegría de todos aquellos que han sufrido daño a causa de nuestro desamor, de nuestro desprecio y humillación, rogar  por aquellos que desatendimos y a quienes exigimos una sumisión absurda para justificar la altanería de nuestra propia miseria.

viernes, 15 de julio de 2022

Confin

 El cielo está tan diáfano

 como mi alma quisiera,

abrigo, abrazo inalcanzable,

una rosa cae, mancha el espejo verde,

y sangra;

el zorzal la besa

pellizca la manzana

y se roba la última gota de néctar.

El cielo está tan oscuro

como el destierro de mi alma.

sábado, 4 de junio de 2022

Soledad

 

El mundo gira,

me mareo….

las personas crecen,

 me minimizo,

el cielo se abre,

mi alma se oscurece…

desaparezco

aunque el cuerpo insista

 en ocupar un espacio

por dentro vacío…

martes, 21 de diciembre de 2021

Camino a mí

 Silencio, soledad, lentamente voy entrando en ese espacio que nos pertenece, donde llorarnos en el encuentro, penar nuestros miedos, fracasos o inciertos. Dejar que la noche nos habite y murmurar extasiados ante la sencilla majestuosidad de las estrellas...dejar que viaje la historia para hacerse futuro tangible, y quizá, despierte fervoroso el espíritu honesto, único vehículo hacia la plenitud.


Camino, busco, derramo miedos y riego certezas, poemas de Juana, casi un alma gemela, imagen viva y corazón de letras.


Me encuentro, lo encuentro, le pido sacie la sed de mis anhelos, la pasión por la raíz, por el árbol,  el silencio del alma sólo quebrado por el canto de un tero, la alegría de la calandria o el llamado del cordero. Me mira en los ojos de un perro y me adivina en la mirada del caballo.


Una y única en el espacio, mi voz gritó con fuerza y certeza, habló el corazón sin detenerse. Y así hoy, me encuentro, me dejo ser, me vacío y me habito, me callo y me nombro, me espero.

En pronto tiempo, me espero, y me hallo.

lunes, 9 de agosto de 2021

Ausencia

Es gris el invierno
tanto como el silencio,
gris la piedra, así la ausencia,
la mirada ocre
esposada tras el marco que no olvida,
es ahora custodio de la soledad.