domingo, 20 de septiembre de 2026

Lenguas

 Si el zorzal hablara mi lengua, me sería sencillo comprender su mensaje.

Si la brisa susurrara palabras podría entablar conversación con ella.

Si el roce de las hojas sonara como letras, podría enhebrar sus secretos.

Como todo analfabeto que quiere aprender, necesito de un maestro que me enseñe esas otras lenguas.

Lo busqué en libros, revistas y videos. Entendí la morfología de las plantas, la causa de los vientos y el vibrar de la siringe de las aves, pero seguí sin comprenderlos.

No pude entonces más que hacer silencio, y en él, encontré al maestro.




Buenos Aires, 20 de septiembre 2026

sábado, 19 de septiembre de 2026

Estaciones

 El invierno se le encarnó en el alma; persiste aún cuando el sol anuncia a la primavera.

¿Cómo hace el árbol desnudo para brotar de nuevo?

¿Qué poder misterioso es capaz de agitar la tierra reseca para vestirla de verde?

¿Cuál es el secreto que esconden las yemas para abrirse en un sin fin de colores y aromas?

¿Puede entrar la primavera en el alma y arrebatarle el poder al invierno que no se aleja?

¿Puede la primavera hacer de la mañana la promesa de una flor y de la noche la dulzura de su fruto?

Tal vez, o tal vez necesite la mano cariñosa del jardinero.


Buenos Aires, 19 de septiembre de 2026

Ojos y miradas

 La mirada azul reflejo de la luz del celular, la mirada perdida que atraviesa la ventana; la mirada de persianas bajas, la que busca entre sus únicas pertenencias un paquete de galletitas abierto, miradas desafiando al tiempo, ojos en distintas direcciones que llevan la mirada a sus propias historias, paisajes grises llenos de nostalgia, mañanas sin luz ni sombra, futuro incierto, miradas que sueñan apenas, ojos cargados de demoras .

Tantas miradas como ojos viajan conmigo en el colectivo esta tardecita de fin de mes.    


Buenos Aires, 31 de agosto de 2026                         

Día del profesor

 

Un día te despediste de las aulas de secundario y entraste en otras aulas, con otros compañeros, tal vez bastante menos. Allí transitaste varios años hasta que un día, cerraste la puerta y entraste a otra nueva.

Tu banco está al frente y de espaldas al pizarrón. Apoyás el bolso, la cartera, el maletín o simplemente una carpeta o un libro mientras sesenta ojos, algunos más, algunos menos, se apoyan en tu figura, escudriñan tus movimientos, investigan tu mirada y cada uno de tus gestos. La memoria te sorprende y recordás…por un instante te sentís como cada uno de ellos, los alumnos frente al profesor nuevo.

Comienza el camino que transitarás durante toda tu vida, incluso cuando abandones las aulas porque nunca se deja de ser docente, maestro, profesor.

Habrá días de entusiasmo, otros de apatía, en algún momento deberás dejar sobre el banco el libro de poemas, el mapa, las fórmulas, la cronología de los hechos y hasta el papel de dibujo, porque esos días el pizarrón quedará vacío mientras se desgrana la vida que algo sacudió, hoy hay temas más importantes que poner en el centro del aula, y la clase no se siente perdida, es la siembra que toma forma de otra semilla.

Y habrá algún café en la sala de profesores que se perderá en el recreo, en algún rincón, donde alguien necesita de tus palabras, de tu silencio, de tu compañía.

Serás el más querido, el más temido, simplemente serás alguien en la vida de ese alguien que compartió horas de su vida contigo.

Verás a muchos de ellos en un escenario con un rollito de cartulina en sus manos, con la algarabía de una etapa concluida, y verás en sus ojos también la incertidumbre de un futuro, en tu sonrisa y tu abrazo encontrarán la certeza y la confianza para seguir su camino.

Y tal vez, los encontrarás años más tarde de la mano de sus hijos, y en sus ojos brillará una luz de gratitud y te abrazará de nuevo. Vos recordarás su primera mirada, aquella que te escudriñaba sin vergüenza.

Se multiplican las semillas, y se recogen los frutos.

De cada profesor tenemos una parte, hoy soy gracias a cada uno de ellos. 

Feliz día queridos profesores.

¡Gracias queridos alumnos por dejarme ser parte de sus vidas!


Buenos Aires, 17 de septiembre de 2026

 

martes, 8 de septiembre de 2026

Desolación

- ¡Muere! - le dijo la muerte- Muere tú dentro del cuerpo que seguirá vivo hasta que yo lo determine. Tu alma se irá apagando mientras transites tu húmeda soledad. 

El papel fue el espejo donde grabó con palabras la verdadera imagen de su mirada profundamente triste y de la mueca de un silencio sostenido. Allí dibujó con letras las arrugas que ocultan tanto disimulo, tanta negación en la búsqueda de encajar. El papel fue el gran interlocutor que no juzgó, que escuchó sin hablar, que aceptó, que la recibió y abrazó con la blancura que su voz fue ensuciando. La hoja en blanco fue la puerta que le permitió vaciarse de mentiras, dolor y vergüenza.

En la capilla blanca se arrodilla frente al crucifijo  que la vio crecer. Recuerda su primera comunión vestida de blanco con su mano pequeña sobre su pecho y sus ojos oscuros, piadosos ante el enorme crucifijo que cuelga sobre el altar. 

Ante él buscó la justicia, la solidaridad, el compromiso, la alegría, los miedos, la comunidad, respuestas para una juventud inquieta.

Bajo ese Cristo doliente bendijo su matrimonio y bautizó a sus hijos.

Hoy vuelve con el mandato de la muerte que le deparó la soledad, o la soledad que le deparó la agonía del alma.

Con los ojos  desesperados, empapados en el tormento que la aqueja, grita:

- ¡Cristo, baja de la cruz, y abrázame!



Buenos Aires, 04 de septiembre 2026



martes, 1 de septiembre de 2026

Heridas y perdones

 Hay un silencio lleno de palabras, en tanto el alma enmudece habitada por reclamos propios y ajenos. La piel se crispa ante el.menor contacto y los oídos callan ante la posible herida.

Entonces el perdón se permite una pregunta y apela a si es posible adentrarse en la diferencia y llevar a cada agravio bajo la luz del dolor profundo y verdadero que le dió grito.

Se pregunta si podrá el silencio volver a serlo pleno de experiencias; o si el alma volverá a hablar desde la empatía y el agradecimiento; si la piel podrá entibiarse nuevamente o si los oídos estén prestos a escuchar y ser puente de nuevo encuentro.

El perdón llama al tiempo; el tiempo todavía piensa.


Buenos Aires, 01 de septiembre de 2026