Un día te despediste de las aulas de secundario y
entraste en otras aulas, con otros compañeros, tal vez bastante menos. Allí
transitaste varios años hasta que un día, cerraste la puerta y entraste a otra
nueva.
Tu banco está al frente y de espaldas al pizarrón.
Apoyás el bolso, la cartera, el maletín o simplemente una carpeta o un libro
mientras sesenta ojos, algunos más, algunos menos, se apoyan en tu figura,
escudriñan tus movimientos, investigan tu mirada y cada uno de tus gestos. La
memoria te sorprende y recordás…por un instante te sentís como cada uno de
ellos, los alumnos frente al profesor nuevo.
Comienza el camino que transitarás durante toda tu
vida, incluso cuando abandones las aulas porque nunca se deja de ser docente,
maestro, profesor.
Habrá días de entusiasmo, otros de apatía, en algún
momento deberás dejar sobre el banco el libro de poemas, el mapa, las fórmulas,
la cronología de los hechos y hasta el papel de dibujo, porque esos días el
pizarrón quedará vacío mientras se desgrana la vida que algo sacudió, hoy hay
temas más importantes que poner en el centro del aula, y la clase no se siente
perdida, es la siembra que toma forma de otra semilla.
Y habrá algún café en la sala de profesores que se
perderá en el recreo, en algún rincón, donde alguien necesita de tus palabras,
de tu silencio, de tu compañía.
Serás el más querido, el más temido, simplemente serás
alguien en la vida de ese alguien que compartió horas de su vida contigo.
Verás a muchos de ellos en un escenario con un rollito
de cartulina en sus manos, con la algarabía de una etapa concluida, y verás en
sus ojos también la incertidumbre de un futuro, en tu sonrisa y tu abrazo
encontrarán la certeza y la confianza para seguir su camino.
Y tal vez, los encontrarás años más tarde de la mano
de sus hijos, y en sus ojos brillará una luz de gratitud y te abrazará de
nuevo. Vos recordarás su primera mirada, aquella que te escudriñaba sin
vergüenza.
Se multiplican las semillas, y se recogen los frutos.
De cada profesor tenemos una parte, hoy soy gracias a cada uno de ellos.
Feliz día queridos profesores.
¡Gracias queridos alumnos por dejarme ser parte de sus
vidas!
Buenos Aires, 17 de septiembre de 2026