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miércoles, 26 de noviembre de 2025

Luz...

 Se despejó el cielo, se corrieron las nubes y se alejó la tormenta; el cielo celeste, el sol a pleno, el aire liviano.

Pareciera que la luz llegara a todos lados, pareciera que los rincones húmedos y oscuros se van secando, que las sombras se diluyen, que los colores se definen.

El clima juega en el entorno, se hace cómplice de los espacios y se adentra como intruso en las emociones  tornándolas grises, oscuras y húmedas. Pero pareciera que ellas también son acariciadas por la luz que va llegando, lentamente. Entonces se redefinen, se aclaran.

La luz...toda noche que se acerca al culminar el día, pinta de oscuridad todo cuanto toca en su travesía.

Y allí están los faroles con sus sensores, apagados, mudos y atentos.

Cuando perciben un nivel de oscuridad, sin esperar otra señal o dependencia, se encienden, no al mismo tiempo, sino que cada uno lo hace cuando detecta la oscuridad que hay que iluminar sin importar origen, clima o entorno. Sencilla y sensiblemente dan luz donde se impide ver...no es necesario un anochecer. Se encienden aún en las mañanas si éstas son grises y oscuras, porque hay necesidad de iluminar.

Un farol, un sensor...el alma farol para iluminar toda oscuridad.



Buenos Aires, 25 de noviembre 2025 

sábado, 22 de noviembre de 2025

el bosque

 Dentro del bosque no hay sendero marcado ni rumbo que indique un destino. El sol en su trayectoria es una pista cuando no se esconde entre las copas tupidas de los árboles. Los sonidos son señales, indicios que vienen del aire, de la hojarasca, de las madrigueras ocultas.

El bosque es misterio de incesante e imperceptible movimiento, de cantos repentinos y aleteos invisibles. Es el alma de infinitos latidos.

Cuando el viento o la tormenta lo recorren, las hojas se agitan en lo alto y lo que habita en tierra se eleva como si no tuviera peso. Todo él calla. Una única voz lo atraviesa tomando todas sus voces y marcando un único ritmo al cual obedecen todas las almas. 

El bosque se deja atravesar.

La calma devuelve los sonidos propios, el movimiento incesante e imperceptible. Pero el bosque no es el mismo.

En tormentas y entre vientos, las almas callan, y como el bosque, renacen en infinitos latidos.



Buenos Aires, 22 de noviembre 2025

viernes, 15 de julio de 2022

Confin

 El cielo está tan diáfano

 como mi alma quisiera,

abrigo, abrazo inalcanzable,

una rosa cae, mancha el espejo verde,

y sangra;

el zorzal la besa

pellizca la manzana

y se roba la última gota de néctar.

El cielo está tan oscuro

como el destierro de mi alma.

Como el alma

 Me hablaron de inmensos arenales

donde la sed es tan seca como la muerte,

me contaron de extensos desiertos 

donde el viento corre para encontrar nada,

me mostraron enormes rocas

cuyos pesos doblegan todo intento,

y supe de gigantes espinales tejiendo púas

en inquebrantable tramado donde el sol no encuentra refugio.

Nada fue asombro, porque así late mi alma.

Y entre la sed y la nada, 

el ahogo y la carga, 

un suspiro....

despierta, lo intenta, y 

florece el alma .