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sábado, 22 de agosto de 2026

De repente...

 Una imagen, un papel, una firma, una epicrisis...una fecha o un sonido bastan para que el dolor vuelva, las lágrimas se derramen más allá de la aceptación inevitable dada la realidad de cada mañana sin mirada, cada instante sin caricia, frío sin abrazo. 
Es el dolor de una ausencia de piel y es la serenidad de la presencia que prescinde de los sentidos, que late y se acomoda en sintonía con el amor que aún, y por siempre, vive y seguirá viviendo.



Buenos Aires, 22 de agosto de 2026

jueves, 30 de abril de 2026

A tu nombre

 Te hiciste flor y color para alegrar la ventana,

te hiciste zorzal y benteveo para cantar en el jardín a viva voz,

luna para iluminar la noche y proteger el sueño, 

brisa para abrazar de nuevo,

hoguera para avivar recuerdos, ,

huella para marcar camino,

No fue pérdida,

no es ausencia.

Es amor siendo eternidad.



Buenos Aires, 30 de abril de 2026



lunes, 2 de marzo de 2026

La regadera

 Hay cosas que van dejando de ser

como esa regadera oxidada

que descansa afuera en el jardín

como queriendo mantener viva

aquella tarde con mi madre.

Salíamos del consultorio

después del control periódico

de un cáncer que eligió a su cuerpo

para ponerla a prueba.

Sin darle lugar al desánimo

la lucha fue permanente y sostenida.

Esa tarde,

pasando por una ferretería

en una esquina que no recuerdo,

veo asomar una sonrisa en sus labios

y un cierto brillo en su mirada

con sólo verlas en la vidriera.

Sin preguntas, entramos al negocio

donde quedaron dos regaderas menos,

las que llevábamos en una bolsa al salir.

Pequeñas, de latón

como el viejo fuentón

donde se lavaba la ropa 

(la primer pileta

de algún  remoto verano).

Una para ella, otra para mí.

Muchas mañanas y sus tardes

las usamos para regar plantas y rosales.

Ella partió hace años

con la fuerza demoledora que siempre tuvo

ante tres ataques de la misma enfermedad.

Quedó su regadera,

la regadera que ya dejó de serlo,

para ser ahora memoria y recuerdo, 

manteniendo viva en mi jardín

su lucha, su amor y su permanencia.



Buenos Aires, 28 de febrero 2026

miércoles, 18 de diciembre de 2024

En algún tiempo...

 Si estás triste y no me ves

sonreiré para vos en los días

tibios y besaré tus labios con el sol
de las tardes frías.
Si me nombras,
vendré en el viento a abrazarte
y aún en las noches sin luna
brillaré en toda estrella
que mires,
bailaré en la llama del fogón,
y seré el aroma de la leña ardiendo.
Si tiemblas en el silencio de la soledad
tomaré la voz del zorzal y cantaré cerca a tu ventana,
en el benteveo vendré a verte,
dejame una miga
y alza tu mirada.
Porque no me fui.
Sigo estando en todo aquello que amas.
Encontrame en el sol que atardece,
en la noche estrellada y en la luna,
bajo el árbol centenario, en la rosa perfumada,
en el canto del zorzal, de la calandria y el benteveo,
en el resplandor del fuego.

donde siempre gozamos juntos…
te amo…
no te detengas…
Anda el camino que has de caminar…
Sigue andando…


editada el 17 de diciembre 2024 , 36° aniversario de bodas

Hace mucho tiempo lo escribí para vos sin imaginar que hoy serías vos quien me hablaría así. Te quiero.