El Herpes Zoster, una invasión dolorosa, la piel lesionada, un prurito insaciable, ninguna cura...sólo paliativos y resistencia.
El ataque inesperado de un hábil agresor, latente, astuto, que está a la espera de la ventaja que le asegura la victoria: la debilidad del cuerpo donde ejercerá su poder, las defensas bajas, el agotamiento, el estrés...
Encuentro tanta similitud con las agonías de muchos!
El enemigo debilita, agota, estresa, prepara el campo, lo sabe, anticipa su victoria, y cuando las almas están propicias procede al ataque sin miramientos, porque se sabe vencedor.
Y entonces?
Hacer cadenas de almas solidarias, corazones generosos y cuerpos entrelazados con la fuerza invencible de la empatía, el cariño, el sostén permanente de unos a otros, es dejar al enemigo latente (no muerto ni vencido) sin encontrar campo donde atacar que asegure su victoria.
Buenos Aires, 23 enero 2026
No hay comentarios:
Publicar un comentario