jueves, 26 de septiembre de 2024

Primavera

 Con este mediodía frío, lluvioso y con viento, el año despide al invierno y le abre los brazos a la primavera, que, a pesar de las ráfagas frías que intentan retenerla, se asentó en los brotes y las ramas nuevas, las que luchan tenazmente para hacer la primavera.

Y así la vida, así el hoy, el silencio y la distancia, el temor y la incerteza, la soledad de la piel y la mirada, inviernos del corazón que doblegan a la esperanza, la alegría, el cariño y los sueños.

Hace frío, y el fuego de la salamandra me apega al invierno. Sin embargo, a través de los cristales se despereza una resolana.

El corazón que se deja enseñar por la naturaleza, comprende.

La emoción se hace suave, generosa, y despliega sobre las sombras la luz de la fe cierta, de la alegría sin estrépito, de la paz en la tormenta y la esperanza en el desierto.

Te amo, susurra el corazón, como si fuera brote nuevo, y lo es...en la rama de siempre, de las raíces de siempre, de quienes aceptaron el invierno, de quienes hacen de cada día, de su propio hoy, la primavera.


21 septiembre 2024


01 de agosto - Pachamama

 Doy gracias a esta tierra, Madre de todos los seres, Madre de la vida, que cobija y alimenta, abriga y nutre, Madre que del sol, la lluvia y los vientos hace su entrega admirada cada noche por las estrellas.

Padre, Creador, Universo todo, que desde tu generosidad y abundancia me ofrendaste este pedazo de tierra, bendícela con siembras y cosechas, con frutos abundantes; que manifieste todo su esplendor entregando su riqueza.


01 de agosto 2024

anhelo

 Después del miedo  y del agotamiento, el coraje tomó las riendas y puso de una buena vez a prueba el tan ansiado sueño y su sentir, que aflore la emoción y el sentimiento, que sean profundos y verdaderos.

Cada paso que doy en el parque, pisando la tierra, crujiendo ramas, recogiendo leña o cosechando limones, pomelos y mandarinas, cada paso sacude mis entrañas y me dibuja una sonrisa.

En la tierra anida mi alma, en sus frutos, en su riqueza, en el horizonte y el vaivén de los eucaliptos agitados por la brisa del mismo viento que barrió  en mi corazón  cada fantasía, duda, o mezquindad para habitarlo de grandeza y gratitud.

En cada paso ofrezco esta tierra para que florezca con todo su esplendor y riqueza, con su inmensa vocación de entrega.

Caminar, es orar. Que así sea!


26 junio2024

Volver

 La vuelta se hizo esperar desatendiendo el deseo. Pero una mañana temblorosa de un sábado frío, se corrió la incertidumbre y con certeza armamos el bolso para transitar de nuevo la ruta, a esas horas, liviana y ligera.

El atardecer nos fue empujando hasta la tranquera, la oscuridad se hizo luz tenue en la galería y en el resplandor cálido de las ventanas desnudas.

La puerta se abre, el abrazo del hijo que te espera te abriga con la suavidad de la ternura y la felicidad del encuentro.

Esa primera noche de invierno, el cielo espeso no  dejó lucir a las estrellas, pero la luna, con su tenacidad de luna casi llena, hizo alarde de su silueta, un poco borrosa, pero plena.

Se fue adentrando la noche hasta que se hizo descanso entre las sábanas bajo las mantas.

Feliz mañana de un sol espléndido, mañana de tareas,  de vestir ventanas, emparejar marcos y la mejor imagen de una siesta que no duerme: padre e hijo sentados en la galería, abrigados por el poncho, hermanados en la mirada que viaja hasta el horizonte.

Pasa la tarde, respetando tarea y fatiga, hasta que llega la hora de la inevitable despedida, nuevamente el abrazo te abriga, te deja en  piel la huella de un hermoso día. Se va el hijo y viene un frío que nos apura adentro.

El mate y el fuego se dejan atraer, como nosotros, apenas abrazados, con la mirada jugando con las llamas.

Una de las primeras tardes de invierno en Saladillo.


23 de junio 2024

Tristeza

 Así como los chimangos sobrevuelan cortando la planicie celeste y la silueta de las nubes, así ensombrece la posibilidad de disfrutar plenamente cada día, cada noche, cada sueño, cada vigilia, la fatiga, el cansancio, la apatía, el desdén y el desgano. El aire puro se enrarece, la brisa ahoga, el paisaje se entristece, se deforma y se pierde tras las lágrimas del desasosiego.

El temor palpita acelerado y la frustración se alegra de la soledad de quien no tiene con quien compartir un sueño.


09 junio 2024

domingo, 22 de septiembre de 2024

tardes de invierno

La tetera de hierro estrena las tardes frías, grises, en las que la neblina llora sobre las ramas desnudas de la higuera. 

Tal vez sean tardes a la luz de la vela alumbrando los colores vivos de la ruana o el blanco del papel que recoge gotas y letras.

O quizá alguna se abrace al silencio de la siesta; otra escuchará el paso de las horas en el ritmo acompasado de las agujas.

Alguna que otra transitará su paso mirando al horizonte y sus sombras a través dela ventana.

Cada una de ellas, a su estilo, soñadas, inesperadas, vividas, dejarán memorias y recuerdos de las tardes de invierno en Saladillo.


17 mayo 2024

estilos

Aprender y atender, abrir la mente y prepararse porque los desafíos son distintos, las necesidades diferentes, así como los tiempos, las distancias y los accesos.

Aquí se adormecen la premura y la velocidad urbana que satisfacen prontamente las urgencias. 

Aquí se planifica y se previene, y también, se aceptan y respetan los tiempos y distancias, las lluvias, las sequías, el barro y los charcos.

Aquí se aprende a abandonarnos en las manos de la naturaleza cuyo dominio prevalece sin parcialidades ni ventajas mezquinas.

Adaptarse a la belleza no siempre es fácil, pero siempre es hermoso, nos enseña humildad, nos impulsa a la creatividad, nos abre los ojos para admirar y el corazón para orar.


30 abril 2024

Ciclos

 Vientos fuertes, lluvias torrenciales sacudieron árboles y almas. 

Suena el teléfono, un aviso inesperado, un accidente doméstico acelera una decisión...

Habrá que cerrar el ciclo, y como todo cierre, duele, porque sabe a pérdida, pero sólo se pierde lo que se tiene.

Así como la brisa se lleva las hojas a nuevos paisajes, así también llega la percepción de lo propio, el desapego a lo que una vez fue, para descubrirlo ahora entera y novedosamente tuyo.

Se borran las últimas líneas del capítulo final que ya es libro de autor ajeno. Aparecen las páginas blancas junto a otras manos para nuevos proyectos.

Y lo que hoy es, o mañana será, es gracias a lo que fue ayer.

Gracias Luis por estos meses en que nos acompañó a dar los primeros pasos, por dejarnos participar de su despedida para descansar merecidamente junto a su familia.

Bienvenido este tiempo. "Un camino de mil kilómetros comienza con el primer paso"

Seguimos caminando.


16 abril 2024


Una mano, dos sillas,

 una botella de vino, dos copas. El horizonte toma su tiempo en abrirse para dejarle espacio. Sin embargo, los ojos la buscan con expectativa.

En eso, una línea, fina como hebra que da cierto brillo al horizonte que ya bosteza.

Una mano guarda la mía entre sus dedos. Ha nacido la luna. Apenas aparecida atravesó la bruma que sin piedad la desfigura hasta que un par de nubes la partieron en dos.

Quebrada, siguió avanzando por la noche, hasta superarlo todo y brillar espléndida con total plenitud.

Algo así como transitar la vida.


24 febrero 2024

para adentro...

 Tarde de un día especial, un día sin charlas, un día en que sólo suena la propia voz.

El silencio es habitado por la brisa de la mañana calurosa, el canto de las calandrias y el aleteo de las golondrinas. El rosal sólo extiende sus ramas para la poda.

Me dedico a ordenar los espacios mientras el sol asciende entre nubes blancas, traviesas, de exacta redondez.

Llega la siesta después de un breve almuerzo servido en el plato que robó sobras a la heladera.

La tarde se armó entre varias lecturas; novelas, algunas noticias, el semanario de los viernes.

Las horas avanzan, el agua fresca alivia, el mate acompaña, el tejido avanza.

Va cayendo un crepúsculo gris, transito el camino invadido por mosquitos.

El cielo anda queriendo oscurecerse. La ducha de agua fría barre con el calor, la humedad y el repelente incrustado en la piel.

Es noche y la copa de vino acompaña. De repente,  el techo suena, los eucaliptos se inclinan y el viento insiste en entrar por la ventana. Las gotas gruesas entonan una sinfonía en la chapa y las baldosas.

Se corta la luz, enciendo el farol a kerosene. Un trozo de pan con queso cierra esta noche sin estrellas, bella en su silencio, fresca en su aire, íntima y serena.


22 de febrero 2024

sábado, 21 de septiembre de 2024

desde la mañana...

 Aún está oscuro cuando abro los ojos ya sin sueño. Las cinco de la mañana me ocultan el paisaje que adivino tras la ventana. Los contornos se aclaran mientras silba la pava, la taza se llena y  la tostada cruje con sabor a manteca. El sol, tímido, es apenas una línea que se va llenando de mañana. El  cielo está limpio y el aire fresco. 

Las calandrias cortan con su vuelo la redondez ahora perfecta del sol que ya se alza abrazando la tierra.

Los frutales esperan, y escuchan con gratitud la voz de quien se acerca para cuidarlos y protegerlos. Lo sabemos por la dulzura de sus frutos, de sus flores la recompensa.

La tarde se recuesta agobiante entre silencios y siestas. Las moscas sobrevuelan.

Se despereza la modorra mientras el mate se completa, las nubes efímeras corren dejando sin esperanza a la tierra reseca.

Asi cae la tarde, con los sonidos de siempre, los que renuevan al alma que sabe quedarse quieta.

Noche bendita bajo la claridad de las estrellas y el murmullo de los árboles atravesados por las ráfagas frescas de un viento que corre con fuerza.

Abrir los brazos mirando al cielo y que el aire se lleve toda tristeza, vacíe el alma de impurezas para abandonarnos al sueño y a la belleza.


04 febrero 2024


Los laureles

 2024: un cumpleaños y un cuaderno, un e-mail y el título de propiedad..." Saladillo, y en Saladillo: Los Laureles"

Un sueño se despierta para hacerse monte, tierra, casa y horizonte, rosas y frutales. La higuera, tan hermosa como la de Juana, se multiplica en cientos de brevas dulces.

El atardecer se hace oro recostado entre los árboles y la madrugada se ilumina atravesando la manga un tanto desvencijada. Los chimangos sobrevuelan el día y las golondrinas anidan.

Por las noches las lechuzas acompañan el brillo de infinitas estrellas, y a lo lejos, la rana se une al sapo cancionero adorando a la luna.

La memoria recuerda aquella tarde de agosto de 2023 cuando el camino se hizo huella, y fue en octubre cuando la huella se hizo destino. 

Los primeros meses lo transitaron las ideas, los proyectos, el trabajo y hasta cierta incredulidad propia de una realidad que le cuesta dejar de ser sueño.

Pasan los días y la vida se instala sin escatimar emociones, se instala con todo su esplendor vestida de cotidianeidad.

Así Los laureles se impregna tanto de alegría como de tristeza, de temor y de esperanza, de trabajo y placer, de soledad y compañía.

Así Los laureles se viste de vida, y entonces llegan las páginas blancas, las páginas para ser escritas, las páginas que llevarán en su alma las vivencias de Saladillo


03 de febrero 2024


jueves, 5 de septiembre de 2024

Invierno

 Se fue despacio, casi como si no hubiera existido. Dejó su huella en el árbol desnudo que hoy lo despide entre verdes caricias, sin estridencias, con el mismo  silencio de los vientos punzantes y las lluvias sedientas.

Volverá silbando helado entre las ramas vestidas y arrancará como siempre todo vestigio de un tiempo exultante. Sembrará aridez para que nuevamente el misterio busque respuestas en la oscuridad de la tierra.

El silencio nutre, se hace brote.

Y él, otra vez se aleja.

Las abuelas

Tarde de un viento frío, de un sol tibio y de lágrimas abrazando a un corazón ahogado.

El viento las trajo para abrigar la tarde, con el mate una. la otra con el puchero, una con sus manos delicadas, la otra con la artrosis dibujada por el tiempo.

Ambas vinieron con sus alas de ternura, su fortaleza y sus tristezas. Las trajo el viento, las nombré entre sollozos, me envolvieron. Les pedí que me alzaran, me cantaran en el alma, me rehagan y soplen de nuevo. De ellas vengo, y ellas vinieron.