miércoles, 22 de enero de 2025

Fynn

 Fynn estira sus patas y maúlla. Duerme conmigo y cuando estoy triste y lloro se sube a mi pecho y ronronea, o me abraza con sus patitas blancas, estira una hacia mis ojos para secar alguna lágrima.

Tengo tan presente el momento en que lo elegiste. Eran dos machitos, ambos naranja, uno más oscuro, el otro más blanco , más parecido a la madre que es hermosa. Estabas sentado en la silla de la cocina mirando a los tres ( hijos y madre). Me gustaba el más oscuro pero vos elegiste al más claro porque era más juguetón, más curioso,  más "despierto", así lo definiste y acepté tu elección porque una vez que te convencí de quedarnos con uno, ameritaba respetarla.

Y aquí estoy con Fynn, acurrucado en mi falda mientras escribo.

Fynn es Otto que regresó con sus ronroneos, sus mimos, sus travesuras. Fynn sos vos abrazando mis brazos, secando mis lágrimas, acurrucado a mi lado.

No es locura, es la experiencia fuerte y la convicción que todos somos parte de una unidad indestructible que se manifiesta en infinidad de formas y colores, todas y cada una forman esa unidad, una y única. Estás en mí y yo en vos.


Buenos Aires, 21 enero 2025 

sábado, 18 de enero de 2025

Siete de la tarde...

...es hora de entornar las persianas, ayer igual que hoy, hoy, como mañana. El piso brilla sin esfuerzo, el escritorio mudo y los almohadones del sillón sin marcas. Las sillas en su lugar.

Hoy, igual que ayer, el aperitivo a la hora y en el vaso tantas veces servido, no hay ruido de cristales besándose en un brindis.

Así cada tarde, en el más rotundo de los silencios.

La revista de crucigramas cerrada y el lápiz que ya no se desgasta, el sacapuntas aburrido y la goma de borrar entumecida.

Tantas cosas ya no son tocadas, tampoco la piel.

La almohada en la cama no se deforma con el roce de la siesta y el señalador no avanza en el libro que está sobre la mesa de luz y nadie quiso mover.

Un sólo individual viste la mesa del desayuno, también la de la cena.

La noche es por demás oscura, como todas, hay que cerrar la puerta. La estrella más brillante es la única que se distingue frente a ella.  ¿Por qué te fuiste tan lejos?



Buenos Aires, 18 enero 2025


viernes, 17 de enero de 2025

Cierro los ojos y.....

 Es invierno. La salamandra está encendida y el fuego dibuja sombras de luz en mis párpados cerrados. Es temprano aún para pensar el día. Dejo mi cabeza apoyada sobre las manos esperando el chiflido de la pava para preparar el mate. Sólo después pondré el pan a tostar y sacaré la manteca de la heladera para que tome temperatura ambiente; creo que quedó algo del dulce de higos de la última temporada...

Me levanto y llevo la calabaza para llenarla de yerba sólo hasta la mitad ( no me gustan los mates cortos, no me dejan rumiar). Hago silenciar a la pava vertiendo el agua caliente y sorber ese primer trago amargo que sólo el amanecer lento logra endulzar.

Los álamos vacíos se estremecen con la brisa que el sol provoca cuando se asoma despacio, con esa ternura con que empuja a la luna que atrasa su despedida.

El gallo del vecino rompe el silencio...a veces a tiempo, a veces no.

Me pongo gorra, botas, poncho y guantes. La puerta, como si supiera, se abre empujándome como sombra en la neblina.

Sin apuro abro el corral de las ovejas y ellas salen, también sin apuro.

Camino entre los ciruelos, manzanos e higueras desnudas, los cítricos alardean de sus hojas verdes y pequeños frutos madurando.

La neblina ya se está levantando y a lo lejos se adivina la hacienda del campo aledaño.

Paso ante la huerta algo deshojada por la última tormenta, casi no me reclama.

Decido abrigarme entre los eucaliptos que silban desde lo alto los acordes del viento.

Allí quedo.


Buenos Aires, 04 de enero 2025

Dejar de llorar

 Se deja de llorar la ausencia? 

No, nunca...Bienvenido el amor de la vida compartida y construida desde allí, que no nos deja dejar de llorar.

Todo es tan vertiginosamente reciente que aún duele no verte, no sentirte, no escuchar tu voz, apretar tu mano o esperar tu caricia.

Pero no es justo que la vida que me despertó esta mañana (sin borrar el dolor), la cubra yo de angustia, desdén o miseria.

Podré transitarla en silencio, probablemente en soledad, pero sabiéndome viva, abrazando esta vida, sorbiéndola a cada instante entre lágrimas, pero sin temor, sin culpa, entregándome a ella, confiada...creyendo en ella, porque somos parte de ella.


Buenos Ares, 14 diciembre 2024

no hay título...

 El veinticinco de octubre mil emociones, preguntas, dudas, tantas como proyectos  y certezas se hicieron añicos dejando huella en la ruta 205...

No sé cómo empezar. Me tiembla la mano, me lloran los ojos...hago algo, busco las luces para el pesebre, lloro...no puedo seguir escribiendo, no por ahora.

Otro día, las lágrimas se van dispersando ( o eso creo).Vuelvo a leer, a tomar la lapicera, intento recuperar mi eje. Me tiembla la mano, necesito recuperar mi letra, me tengo que encontrar de nuevo. Te llevo siempre y por momentos me parece olvidar...olvidar? o es la necesidad de  aprender a vivir sin tu piel, sin tus ojos y ver tu alma, presente en todo, presente en mí.


Buenos Aires