Fynn estira sus patas y maúlla. Duerme conmigo y cuando estoy triste y lloro se sube a mi pecho y ronronea, o me abraza con sus patitas blancas, estira una hacia mis ojos para secar alguna lágrima.
Tengo tan presente el momento en que lo elegiste. Eran dos machitos, ambos naranja, uno más oscuro, el otro más blanco , más parecido a la madre que es hermosa. Estabas sentado en la silla de la cocina mirando a los tres ( hijos y madre). Me gustaba el más oscuro pero vos elegiste al más claro porque era más juguetón, más curioso, más "despierto", así lo definiste y acepté tu elección porque una vez que te convencí de quedarnos con uno, ameritaba respetarla.
Y aquí estoy con Fynn, acurrucado en mi falda mientras escribo.
Fynn es Otto que regresó con sus ronroneos, sus mimos, sus travesuras. Fynn sos vos abrazando mis brazos, secando mis lágrimas, acurrucado a mi lado.
No es locura, es la experiencia fuerte y la convicción que todos somos parte de una unidad indestructible que se manifiesta en infinidad de formas y colores, todas y cada una forman esa unidad, una y única. Estás en mí y yo en vos.
Buenos Aires, 21 enero 2025