miércoles, 18 de diciembre de 2024

En algún tiempo...

 Si estás triste y no me ves

sonreiré para vos en los días

tibios y besaré tus labios con el sol
de las tardes frías.
Si me nombras,
vendré en el viento a abrazarte
y aún en las noches sin luna
brillaré en toda estrella
que mires,
bailaré en la llama del fogón,
y seré el aroma de la leña ardiendo.
Si tiemblas en el silencio de la soledad
tomaré la voz del zorzal y cantaré cerca a tu ventana,
en el benteveo vendré a verte,
dejame una miga
y alza tu mirada.
Porque no me fui.
Sigo estando en todo aquello que amas.
Encontrame en el sol que atardece,
en la noche estrellada y en la luna,
bajo el árbol centenario, en la rosa perfumada,
en el canto del zorzal, de la calandria y el benteveo,
en el resplandor del fuego.

donde siempre gozamos juntos…
te amo…
no te detengas…
Anda el camino que has de caminar…
Sigue andando…


editada el 17 de diciembre 2024 , 36° aniversario de bodas

Hace mucho tiempo lo escribí para vos sin imaginar que hoy serías vos quien me hablaría así. Te quiero.

jueves, 12 de diciembre de 2024

Seguir sanando

 El cielo sigue tan azul a pesar de mis lágrimas y el aire diáfano no se perturba ante mis sollozos.

Miro al aguaribay...dará pimientas este año? tal vez sólo allí en lo más alto donde no las pueda ver, menos tomarlas.

Los rosales florecen, así las lavandas y los malvones, los jazmines del cabo con su vestido blanco siguen perfumando cada diciembre. El pasto crece, la luna brilla y el  sol calienta sin detenerse ..todo vive, todo sigue viviendo...si hasta del granizo la tierra vuelve a intentarlo y logra dar frutos; la sequía resquebraja ilusiones, pero el tiempo y la espera empapan las estrías y la semilla otra vez se alimenta.

Vida, siempre es la vida, aún cuando la muerte nos toca. El se fue, en un instante trágico y contundente bebió la muerte.

La oscuridad se hizo dueña de los días. El pasto crece, los rosales florecen y el sol calienta sin detenerse.

La vida, siempre es la vida.

El corazón arde, aún entre las lágrimas y la sonrisa que la memoria y los recuerdos nos traen.

La vida, cantar a viva voz y en cada instante:" GRACIAS A LA VIDA", a la vivida, y a la por vivir.


11 de diciembre 2024, en Buenos Aires, en Los Laureles, en el alma

Pérdida y aceptación profunda " entregate a la vida"

Cuantas veces sentimos que la vida no nos quiere dar cosas, o a veces, nos quita cosas que no tiene porqué quitarnos. Hace no muchos días, en un instante, en un segundo ciego y confuso, me quitaron cuarenta y tres años compartidos con quien no llegaba siquiera a los setenta, más de la mitad de nuestra vida la compartimos. En ese momento, y hasta hoy, mi sentimiento era que la vida me quitó lo que más quería, me quitó un estilo de vida, me quitó la forma de relacionarme, de amar, de soñar.

Hoy, el alma me habla y me dice: la vida no te quitó nada, porque él no era mío, no me pertenecía, no era parte de una propiedad; él fue a quien elegí para transitar la vida, tener una familia, generar y concretar proyectos, y yo fui quien él eligió como compañera de viaje en esta vida.

Esa profunda sensación de que nos quitan, de perder, como si todo desapareciera, la percibo. Estoy sentada en el jardín, con un mate en la mano, lo busco....no está entre la sombra del árbol, ni cerca de la puerta del taller, ni detrás mío a punto de abrazarme...desaparece, un mensaje en el celular preguntando si está volviendo a casa es lanzar palabras al vacío.

Qué difícil es superar la resignación y alcanzar la aceptación profunda. Hablando de la aceptación profunda, alguien dijo: " la vida sabe", "entregate a la vida"...aprender siempre, grabarnos en lo profundo de cada instante: la vida sabe, entregarnos  a la vida sin temor...Tomo conciencia entonces de las personas y circunstancias, que aparecen como flores en la primavera de semillas que no sembré, y sin embargo, ahí están, a mi lado, sosteniendo, apoyando...la vida sabe.

La fuerza entonces impulsa a recrear la gloria y felicidad vivida en los lugares elegidos, la casa, la chacra...


05 de diciembre 2024, en Buenos Aires, con la mente en Los Laureles, Saladillo