sábado, 9 de mayo de 2026

Una historia entre tantas

Sólo una vez caminó los límites de su chacra. Una sola vez cuando hacía poco tiempo la habían adquirido. Fue después de una época de sequía lo que le hizo imaginar en su ignorancia proyectos para esa tierra prometida, hasta que llegaron las lluvias y arrebataron gran parte de sus sueños, ahogados ahora bajo la realidad de los bajos de su tierra. Grandes charcos sepultaron la posibilidad de alguna siembra. Y lo que resta de tierra es para unas vacas ajenas por lo que cobran un simbólico alquiler.

Pusieron mucho trabajo recuperando el monte, reparando, agregando, ordenando; trabajo recompensado en momentos inolvidables como los almuerzos en la galería, o las cenas ante la salamandra o la copa de vino bajo la luna o frente al hogar iluminando miradas, abrazos, silencios que hablan, la intimidad.

Pero así como los bajos sepultaron ideas, también las recompensas compartidas quedaron enterradas junto a ellas en un momento dolorosamente inolvidable.

Ya van más de doce meses de elaborar un trabajo distinto, nuevo, el de hallar otros momentos de alegría y de paz, ahora con un único plato en la galería, una solitaria copa de vino frente al hogar, la mirada que sólo se cruza con el horizonte y la intimidad consigo mismo.

Pensó en volver a caminar los límites de la tierra, en dejar que vengan otras ideas.

Decidió entender el miedo para apaciguarlo y podar las ramas secas para aceptar el pasado, remover la tierra, abonarla para estar presente en el presente, echar semillas y colocar plantines para creer en un futuro sin la certeza de vivirlo.

Su historia es una más entre tantas historias, un pequeño pedazo de tierra de los millones de hectáreas de suelo, un tiempo dentro de todos los tiempos.

Es vivir.

Una mañana fría de sol de otoño salió a caminar por segunda vez después de tanto tiempo los límites de su chacra, sin imponerse proyectos sino dejando que los charcos, los cardos, los chimangos, el monte, los altos y los bajos le hablen, le susurren el secreto que su tierra esconde, allí donde le ofrece su riqueza. 

La percibió distinta, como si fuera nueva. Se hizo cargo de lo que la tierra habló en esa mañana otoñal de silencio y pudo hacerse uno con ella. Aceptar su misterio y su riqueza para dejar serla y que florezca.

Halló en su tierra nuevos momentos de alegría, de paz, de belleza. 

Es una historia, un pedazo de vida, como otras tantas vidas, como otras tantas historias que se resignifican cada día.

 



Los laureles, Saladillo, 09 de mayo de 2026


No hay comentarios: