Si estás triste y no me ves
sonreiré para vos en los días
"Escribir es jugar con las palabras y que las palabras jueguen conmigo, es atrapar imágenes y dejarme soñar, es entrar en las sombras y nombrar sus contornos. Leernos, es una manera de hablarnos. Mis textos, tus comentarios.
Si estás triste y no me ves
sonreiré para vos en los días
El cielo sigue tan azul a pesar de mis lágrimas y el aire diáfano no se perturba ante mis sollozos.
Miro al aguaribay...dará pimientas este año? tal vez sólo allí en lo más alto donde no las pueda ver, menos tomarlas.
Los rosales florecen, así las lavandas y los malvones, los jazmines del cabo con su vestido blanco siguen perfumando cada diciembre. El pasto crece, la luna brilla y el sol calienta sin detenerse ..todo vive, todo sigue viviendo...si hasta del granizo la tierra vuelve a intentarlo y logra dar frutos; la sequía resquebraja ilusiones, pero el tiempo y la espera empapan las estrías y la semilla otra vez se alimenta.
Vida, siempre es la vida, aún cuando la muerte nos toca. El se fue, en un instante trágico y contundente bebió la muerte.
La oscuridad se hizo dueña de los días. El pasto crece, los rosales florecen y el sol calienta sin detenerse.
La vida, siempre es la vida.
El corazón arde, aún entre las lágrimas y la sonrisa que la memoria y los recuerdos nos traen.
La vida, cantar a viva voz y en cada instante:" GRACIAS A LA VIDA", a la vivida, y a la por vivir.
11 de diciembre 2024, en Buenos Aires, en Los Laureles, en el alma
Cuantas veces sentimos que la vida no nos quiere dar cosas, o a veces, nos quita cosas que no tiene porqué quitarnos. Hace no muchos días, en un instante, en un segundo ciego y confuso, me quitaron cuarenta y tres años compartidos con quien no llegaba siquiera a los setenta, más de la mitad de nuestra vida la compartimos. En ese momento, y hasta hoy, mi sentimiento era que la vida me quitó lo que más quería, me quitó un estilo de vida, me quitó la forma de relacionarme, de amar, de soñar.
Hoy, el alma me habla y me dice: la vida no te quitó nada, porque él no era mío, no me pertenecía, no era parte de una propiedad; él fue a quien elegí para transitar la vida, tener una familia, generar y concretar proyectos, y yo fui quien él eligió como compañera de viaje en esta vida.
Esa profunda sensación de que nos quitan, de perder, como si todo desapareciera, la percibo. Estoy sentada en el jardín, con un mate en la mano, lo busco....no está entre la sombra del árbol, ni cerca de la puerta del taller, ni detrás mío a punto de abrazarme...desaparece, un mensaje en el celular preguntando si está volviendo a casa es lanzar palabras al vacío.
Qué difícil es superar la resignación y alcanzar la aceptación profunda. Hablando de la aceptación profunda, alguien dijo: " la vida sabe", "entregate a la vida"...aprender siempre, grabarnos en lo profundo de cada instante: la vida sabe, entregarnos a la vida sin temor...Tomo conciencia entonces de las personas y circunstancias, que aparecen como flores en la primavera de semillas que no sembré, y sin embargo, ahí están, a mi lado, sosteniendo, apoyando...la vida sabe.
La fuerza entonces impulsa a recrear la gloria y felicidad vivida en los lugares elegidos, la casa, la chacra...
05 de diciembre 2024, en Buenos Aires, con la mente en Los Laureles, Saladillo
Las malezas crecen y el tractor no arranca; la bomba de la pileta, alardeando de su viejo cuerpo de fundición, decide morir a las puertas del verano.
Con la tanza o el disco, así la desmalezadora manual arranca en su vaivén pastos y malezas que superan la altura de una rodilla. Se van llenando carretillas de hojarasca para descargarla en los desniveles caprichosos del terreno e intentar un relleno natural.
Mientras, otras herramientas en otras manos indagan en el corazón de los motores, cambian la bujía sin resultado aparente, desmenuzan posibilidades e insisten en develar el enigma. El tractor tiene que arrancar.
Y así como cada generación va dando paso a la siguiente, se ubica la bomba nueva, de moderno material, lozana frente al cuerpo exangüe de su predecesora.
Así transcurre el día.
Un vaso de vino y una cena rápida cierran la noche con la certeza de un día nuevo que se avecina dándole cara a los desafíos, para seguir andando, para seguir viviendo.
10 octubre 2024
Mis ojos lloran sin cesar, nada es claro, la mente quieta y el corazón mudo. Aún así sigo derramando lágrimas que la brisa intenta secar.
La tarde trajo música y la música, movimiento. Entre ellos, viejas palabras provocaron un nuevo llanto, ahora, agua pura de emoción, sana en la conciencia y bálsamo en la gratitud.
08 octubre 2024
Exactamente hace una semana dejé el amanecer en tus ventanas, el parque verdeando y los frutales abriéndose a la primavera. Falta una semana más para acompañar tu atardecer, acariciar las hojas, recoger las piñas y asombrarme en los frutos creciendo. Puedo extrañar tu voz susurrando entre los eucaliptos o tu horizonte donde estirar la mirada, la tierra donde Dios me abraza.
Aquí, el jardín es verde, majestuoso el aguaribay y el aroma de los jazmines te recibe a la entrada de la casa, el césped no se niega a un pedazo de cielo apenas interrumpido por ventanas ajenas y los rosales exultantes de pimpollos que se van desperezando cada madrugada se unen a los malvones rojos, las lavandas y el romero. Aquí, Dios habla.
Saladillo, Belgrano, cada uno a su manera, sacude con fuerza mis entrañas, para que mi corazón, bendecido, ore y agradezca.
01 Octubre 2024
Con este mediodía frío, lluvioso y con viento, el año despide al invierno y le abre los brazos a la primavera, que, a pesar de las ráfagas frías que intentan retenerla, se asentó en los brotes y las ramas nuevas, las que luchan tenazmente para hacer la primavera.
Y así la vida, así el hoy, el silencio y la distancia, el temor y la incerteza, la soledad de la piel y la mirada, inviernos del corazón que doblegan a la esperanza, la alegría, el cariño y los sueños.
Hace frío, y el fuego de la salamandra me apega al invierno. Sin embargo, a través de los cristales se despereza una resolana.
El corazón que se deja enseñar por la naturaleza, comprende.
La emoción se hace suave, generosa, y despliega sobre las sombras la luz de la fe cierta, de la alegría sin estrépito, de la paz en la tormenta y la esperanza en el desierto.
Te amo, susurra el corazón, como si fuera brote nuevo, y lo es...en la rama de siempre, de las raíces de siempre, de quienes aceptaron el invierno, de quienes hacen de cada día, de su propio hoy, la primavera.
21 septiembre 2024
Doy gracias a esta tierra, Madre de todos los seres, Madre de la vida, que cobija y alimenta, abriga y nutre, Madre que del sol, la lluvia y los vientos hace su entrega admirada cada noche por las estrellas.
Padre, Creador, Universo todo, que desde tu generosidad y abundancia me ofrendaste este pedazo de tierra, bendícela con siembras y cosechas, con frutos abundantes; que manifieste todo su esplendor entregando su riqueza.
01 de agosto 2024
Después del miedo y del agotamiento, el coraje tomó las riendas y puso de una buena vez a prueba el tan ansiado sueño y su sentir, que aflore la emoción y el sentimiento, que sean profundos y verdaderos.
Cada paso que doy en el parque, pisando la tierra, crujiendo ramas, recogiendo leña o cosechando limones, pomelos y mandarinas, cada paso sacude mis entrañas y me dibuja una sonrisa.
En la tierra anida mi alma, en sus frutos, en su riqueza, en el horizonte y el vaivén de los eucaliptos agitados por la brisa del mismo viento que barrió en mi corazón cada fantasía, duda, o mezquindad para habitarlo de grandeza y gratitud.
En cada paso ofrezco esta tierra para que florezca con todo su esplendor y riqueza, con su inmensa vocación de entrega.
Caminar, es orar. Que así sea!
26 junio2024
La vuelta se hizo esperar desatendiendo el deseo. Pero una mañana temblorosa de un sábado frío, se corrió la incertidumbre y con certeza armamos el bolso para transitar de nuevo la ruta, a esas horas, liviana y ligera.
El atardecer nos fue empujando hasta la tranquera, la oscuridad se hizo luz tenue en la galería y en el resplandor cálido de las ventanas desnudas.
La puerta se abre, el abrazo del hijo que te espera te abriga con la suavidad de la ternura y la felicidad del encuentro.
Esa primera noche de invierno, el cielo espeso no dejó lucir a las estrellas, pero la luna, con su tenacidad de luna casi llena, hizo alarde de su silueta, un poco borrosa, pero plena.
Se fue adentrando la noche hasta que se hizo descanso entre las sábanas bajo las mantas.
Feliz mañana de un sol espléndido, mañana de tareas, de vestir ventanas, emparejar marcos y la mejor imagen de una siesta que no duerme: padre e hijo sentados en la galería, abrigados por el poncho, hermanados en la mirada que viaja hasta el horizonte.
Pasa la tarde, respetando tarea y fatiga, hasta que llega la hora de la inevitable despedida, nuevamente el abrazo te abriga, te deja en piel la huella de un hermoso día. Se va el hijo y viene un frío que nos apura adentro.
El mate y el fuego se dejan atraer, como nosotros, apenas abrazados, con la mirada jugando con las llamas.
Una de las primeras tardes de invierno en Saladillo.
23 de junio 2024
Así como los chimangos sobrevuelan cortando la planicie celeste y la silueta de las nubes, así ensombrece la posibilidad de disfrutar plenamente cada día, cada noche, cada sueño, cada vigilia, la fatiga, el cansancio, la apatía, el desdén y el desgano. El aire puro se enrarece, la brisa ahoga, el paisaje se entristece, se deforma y se pierde tras las lágrimas del desasosiego.
El temor palpita acelerado y la frustración se alegra de la soledad de quien no tiene con quien compartir un sueño.
09 junio 2024
La tetera de hierro estrena las tardes frías, grises, en las que la neblina llora sobre las ramas desnudas de la higuera.
Tal vez sean tardes a la luz de la vela alumbrando los colores vivos de la ruana o el blanco del papel que recoge gotas y letras.
O quizá alguna se abrace al silencio de la siesta; otra escuchará el paso de las horas en el ritmo acompasado de las agujas.
Alguna que otra transitará su paso mirando al horizonte y sus sombras a través dela ventana.
Cada una de ellas, a su estilo, soñadas, inesperadas, vividas, dejarán memorias y recuerdos de las tardes de invierno en Saladillo.
17 mayo 2024
Aprender y atender, abrir la mente y prepararse porque los desafíos son distintos, las necesidades diferentes, así como los tiempos, las distancias y los accesos.
Aquí se adormecen la premura y la velocidad urbana que satisfacen prontamente las urgencias.
Aquí se planifica y se previene, y también, se aceptan y respetan los tiempos y distancias, las lluvias, las sequías, el barro y los charcos.
Aquí se aprende a abandonarnos en las manos de la naturaleza cuyo dominio prevalece sin parcialidades ni ventajas mezquinas.
Adaptarse a la belleza no siempre es fácil, pero siempre es hermoso, nos enseña humildad, nos impulsa a la creatividad, nos abre los ojos para admirar y el corazón para orar.
30 abril 2024
Vientos fuertes, lluvias torrenciales sacudieron árboles y almas.
Suena el teléfono, un aviso inesperado, un accidente doméstico acelera una decisión...
Habrá que cerrar el ciclo, y como todo cierre, duele, porque sabe a pérdida, pero sólo se pierde lo que se tiene.
Así como la brisa se lleva las hojas a nuevos paisajes, así también llega la percepción de lo propio, el desapego a lo que una vez fue, para descubrirlo ahora entera y novedosamente tuyo.
Se borran las últimas líneas del capítulo final que ya es libro de autor ajeno. Aparecen las páginas blancas junto a otras manos para nuevos proyectos.
Y lo que hoy es, o mañana será, es gracias a lo que fue ayer.
Gracias Luis por estos meses en que nos acompañó a dar los primeros pasos, por dejarnos participar de su despedida para descansar merecidamente junto a su familia.
Bienvenido este tiempo. "Un camino de mil kilómetros comienza con el primer paso"
Seguimos caminando.
16 abril 2024
una botella de vino, dos copas. El horizonte toma su tiempo en abrirse para dejarle espacio. Sin embargo, los ojos la buscan con expectativa.
En eso, una línea, fina como hebra que da cierto brillo al horizonte que ya bosteza.
Una mano guarda la mía entre sus dedos. Ha nacido la luna. Apenas aparecida atravesó la bruma que sin piedad la desfigura hasta que un par de nubes la partieron en dos.
Quebrada, siguió avanzando por la noche, hasta superarlo todo y brillar espléndida con total plenitud.
Algo así como transitar la vida.
24 febrero 2024
Tarde de un día especial, un día sin charlas, un día en que sólo suena la propia voz.
El silencio es habitado por la brisa de la mañana calurosa, el canto de las calandrias y el aleteo de las golondrinas. El rosal sólo extiende sus ramas para la poda.
Me dedico a ordenar los espacios mientras el sol asciende entre nubes blancas, traviesas, de exacta redondez.
Llega la siesta después de un breve almuerzo servido en el plato que robó sobras a la heladera.
La tarde se armó entre varias lecturas; novelas, algunas noticias, el semanario de los viernes.
Las horas avanzan, el agua fresca alivia, el mate acompaña, el tejido avanza.
Va cayendo un crepúsculo gris, transito el camino invadido por mosquitos.
El cielo anda queriendo oscurecerse. La ducha de agua fría barre con el calor, la humedad y el repelente incrustado en la piel.
Es noche y la copa de vino acompaña. De repente, el techo suena, los eucaliptos se inclinan y el viento insiste en entrar por la ventana. Las gotas gruesas entonan una sinfonía en la chapa y las baldosas.
Se corta la luz, enciendo el farol a kerosene. Un trozo de pan con queso cierra esta noche sin estrellas, bella en su silencio, fresca en su aire, íntima y serena.
22 de febrero 2024
Aún está oscuro cuando abro los ojos ya sin sueño. Las cinco de la mañana me ocultan el paisaje que adivino tras la ventana. Los contornos se aclaran mientras silba la pava, la taza se llena y la tostada cruje con sabor a manteca. El sol, tímido, es apenas una línea que se va llenando de mañana. El cielo está limpio y el aire fresco.
Las calandrias cortan con su vuelo la redondez ahora perfecta del sol que ya se alza abrazando la tierra.
Los frutales esperan, y escuchan con gratitud la voz de quien se acerca para cuidarlos y protegerlos. Lo sabemos por la dulzura de sus frutos, de sus flores la recompensa.
La tarde se recuesta agobiante entre silencios y siestas. Las moscas sobrevuelan.
Se despereza la modorra mientras el mate se completa, las nubes efímeras corren dejando sin esperanza a la tierra reseca.
Asi cae la tarde, con los sonidos de siempre, los que renuevan al alma que sabe quedarse quieta.
Noche bendita bajo la claridad de las estrellas y el murmullo de los árboles atravesados por las ráfagas frescas de un viento que corre con fuerza.
Abrir los brazos mirando al cielo y que el aire se lleve toda tristeza, vacíe el alma de impurezas para abandonarnos al sueño y a la belleza.
04 febrero 2024
2024: un cumpleaños y un cuaderno, un e-mail y el título de propiedad..." Saladillo, y en Saladillo: Los Laureles"
Un sueño se despierta para hacerse monte, tierra, casa y horizonte, rosas y frutales. La higuera, tan hermosa como la de Juana, se multiplica en cientos de brevas dulces.
El atardecer se hace oro recostado entre los árboles y la madrugada se ilumina atravesando la manga un tanto desvencijada. Los chimangos sobrevuelan el día y las golondrinas anidan.
Por las noches las lechuzas acompañan el brillo de infinitas estrellas, y a lo lejos, la rana se une al sapo cancionero adorando a la luna.
La memoria recuerda aquella tarde de agosto de 2023 cuando el camino se hizo huella, y fue en octubre cuando la huella se hizo destino.
Los primeros meses lo transitaron las ideas, los proyectos, el trabajo y hasta cierta incredulidad propia de una realidad que le cuesta dejar de ser sueño.
Pasan los días y la vida se instala sin escatimar emociones, se instala con todo su esplendor vestida de cotidianeidad.
Así Los laureles se impregna tanto de alegría como de tristeza, de temor y de esperanza, de trabajo y placer, de soledad y compañía.
Así Los laureles se viste de vida, y entonces llegan las páginas blancas, las páginas para ser escritas, las páginas que llevarán en su alma las vivencias de Saladillo
03 de febrero 2024
Se fue despacio, casi como si no hubiera existido. Dejó su huella en el árbol desnudo que hoy lo despide entre verdes caricias, sin estridencias, con el mismo silencio de los vientos punzantes y las lluvias sedientas.
Volverá silbando helado entre las ramas vestidas y arrancará como siempre todo vestigio de un tiempo exultante. Sembrará aridez para que nuevamente el misterio busque respuestas en la oscuridad de la tierra.
El silencio nutre, se hace brote.
Y él, otra vez se aleja.
Tarde de un viento frío, de un sol tibio y de lágrimas abrazando a un corazón ahogado.
El viento las trajo para abrigar la tarde, con el mate una. la otra con el puchero, una con sus manos delicadas, la otra con la artrosis dibujada por el tiempo.
Ambas vinieron con sus alas de ternura, su fortaleza y sus tristezas. Las trajo el viento, las nombré entre sollozos, me envolvieron. Les pedí que me alzaran, me cantaran en el alma, me rehagan y soplen de nuevo. De ellas vengo, y ellas vinieron.
Despertar y no ver. Más allá de lo que alcanzamos a tocar, lo real es gris, sin contornos ni definición. El entorno empañado nos rodea de duda, nos limita los pasos, debilita nuestra voluntad de avanzar porque no es claro el camino que ofrece certeza aún sin anticipar el destino, porque un camino es siempre camino.
El sol se hace esperar, así como sus dedos tibios que devolverán la nitidez que anhelamos para sabernos presentes y contenidos, para devolver la seguridad a nuestros pies y avanzar sin temor, aún sin llegar a destino, porque avanzar es siempre andando.
La claridad llega, tras breves instantes o interminables esperas . Se hace presente para mostrarnos de nuevo al árbol que nunca dejó de serlo, como el entorno, como lo otro, más allá de lo que alcanzamos a tocar, o ver.
16 marzo 2024
Preparo el corazón para un encuentro que el mismo corazón advierte como desencuentro. Las horas se hacen largas en el costado silencioso de la mesa cargada de bullicio.
La charla es esquiva, las miradas también. La sombra me oculta como se oculta al sirviente del lugar de los patrones que, sin propiedad ni título que se los adjudique, se perciben dueños de lo que no es suyo, sólo por saberse con la mitad de un apellido.
La tristeza, con su contundencia, casi derribó mis defensas. Pero una postal de antaño me trajo las palabras sin que les diera permiso." El bote no se hunde por el agua que lo rodea sino por el agua que deja entrar"...
La verdad entonces se impuso para despejar toda sombra. Las aguas inmensas de los corazones tan soberbios como altaneros, pueden creerse dueños y señores de los botes, pero no poseen los remos.
Volví a la paz del puerto...Las horas se acortaron hasta el adiós a las visitas...