Desde aquel día, y en fecha de mi primer cumpleaños sin tu beso, intento recuperarme, recomponerme.
¿ Qué tengo que aprender? No me pregunto qué hacer, siento que hay algo mucho más profundo...
Miro a Fynn, relajado, confiado, acurrucado a mi lado ronroneando y me interpela: no piensa, no se pregunta por qué o para qué, simplemente se entrega y deja que su percepción lo guíe.
Entre tanto vos me hablás con ese lenguaje nuevo de silencios y sentidos: " Contemplá la naturaleza que tanto te atrae, observala y dejá que sea tu maestra. Ella conoce el secreto, sabe confiar en la vida; aún cuando soporta condiciones tan adversas...se entrega. La naturaleza intuye, y reacciona a la intuición. La intuición es la voz universal de la vida sabia...deja que la vida sea tu guía."
Ah! Que la vida sea mi guía, que me entregue a ella, que la escuche, la acepte...
Hay momentos, ciclos en la vida en que nos regala y nos embriaga de dicha, de certezas, la abrazamos y nos sumergimos en su devenir, confiados y agradecidos.
Los ciclos comienzan, y terminan...sólo así dan paso a los nuevos. Algunos profundizan nuestra espiritualidad, otros simplemente acompañan, otros nos enseñan. Es la vida que sabe, la vida que nos guía.
Cuando el dolor es tomado por la vida, cuando la duda, el temor y el " sin sentido" nos sacan de la certeza, el coraje y la seguridad, nos cuesta entonces abrazarla, nos resistimos a entregarnos, la juzgamos injusta.
Nos invaden las preguntas sin respuestas.
Y la vida espera como toda Maestra hasta que aprendemos a abrazar el dolor, hasta que hacemos nuestro el desapego liberador; y rotas las cadenas, dejamos que la corriente de vida nuevamente nos lleve con su sabiduría a un nuevo ciclo.
Vivir es despojarnos.
Buenos Aires, 08/09 febrero 2025
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