Te espero como se espera al amante, con todo preparado para el goce del encuentro, del abrazo que sacude la fibra más íntima de vida.
Aguardo alzando la mirada, envuelta en el silencio del deseo, sorbiendo el mate interminable de la espera, queriendo que las horas se acorten para ver tu silueta acercándose en el horizonte.
El sol ardiente se despide dejando su huella en llamas...te intuyo...el corazón se sobresalta como la tierra que implora.
Con el mate en la mano ya frío, te veo pasar sin detenerte, sin siquiera dejar un efímero beso de labios húmedos, así tu andar gris se aleja.
Fue una lágrima la que brotó de mi espera y la tierra bebió... insuficiente en su sed.
Mañana volveré a esperarte, o tal vez, me sorprendas con tu vozarrón de trueno sacudiendo mi cuerpo entre las sábanas.
Saladillo, Los Laureles, 27 enero 2025
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