Solitario, ya el viento no te hace mella. Inmóvil, sos testigo de una Pampa húmeda que transitó períodos de esplendor y de harta sequía.
La hacienda, que no tiene memoria, pero sí costumbre, te rodea buscando lo que ya no encuentra.
Tal vez, un chimango se pose en lo alto de tu silueta y te haga la pregunta que también quisiera hacerte, o comparta respetuoso tu abandono y tu silencio.
Desde lejos te imagino girando con la brisa, recogiendo en tu vientre el agua para los animales y la tierra.
Quisiera devolverte la vida...te sacaron el alma y nunca te la devolvieron.
Ya no hay aspas sonriéndole al viento, sólo tu esqueleto, el que miro a lo lejos.
Saladillo, Los laureles, 27 enero de 2025
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