lunes, 17 de marzo de 2025

sueños

 Los amaneceres y atardeceres se escapan de los ojos tras la valla verde de los árboles. El sueño se hace cómplice de las sábanas blancas y la salida del sol ya se hizo mañana. Ni siquiera el mate puede acompañarme ya que quedó olvidado sabe Dios en qué paraje.

La vista se pierde en la variedad de árboles jóvenes,  otros centenarios, que hacen del horizonte la inmensidad del parque. Las cortezas de los troncos dibujan tramas y las ramas elijen caminos diferentes en busca del sol. ¿Cuántos tonos de verde hay? ¿ Cuantas son las formas de las hojas que caen y de las que permanecen en el árbol hasta en el más crudo de los inviernos?

Ya a media mañana el horizonte es interrumpido por las más de cien ovejas buscando los pastos tiernos y húmedos. Por un instante, esta imagen sacudió la idea que aún hoy es un sueño. El tiempo se detuvo y me llevó más allá de lo perceptible. Cerré los ojos.

Si los árboles  se despejaran y los amaneceres no se escaparan detrás de ellos, ¿se abrirá el camino para ver al sol amaneciendo y dar vida a la idea para que que el atardecer se lleve en andas la certeza?



Open Door, 10 de marzo 2025

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