viernes, 14 de marzo de 2025

Conciencia

 La noche sacudió violentamente el sueño contraído a espaldas del ventilador bajo las sábanas tibias y húmedas. 

Los ventanales se iluminaron, las luces y sombras casi tenebrosas del azurero en flor se destacaron por brevísimos instantes.

Sentí tu presencia a mi lado gozando como siempre del ruido de las gotas cayendo sobre tu amado techo de chapa.

Te busqué en la oscuridad para abrazarte mientras la lluvia se hacía eco de nuestro encuentro.

Así la noche, la madrugada y la mañana cuando el gris oscuro robó tu sombra. Busqué en el mate amargo tu silencio y tu palabra. La tormenta amainó como para dejar escuchar mejor tu mensaje.

Sobrevino el silencio interrumpido por las gotas tardías que navegaban en las canaletas hasta caer en el piso de ladrillos de la galería.

Salieron los zorzales, los benteveos y los horneros a cantar en un mediodía sin sol y sin lluvia. Sólo una brisa cálida, por momentos fresca logró sacudir las hojas de los álamos y recorrer la tierra. 

Cuando fue viento alcé la voz: " No te vayas!" pedí. 

Y cuando me di cuenta, murmuré: "Te espero".



Buenos Aires, 07 marzo 2025

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