En el vidrio de la mesa se refleja la ventana, y a través de la ventana, los árboles de la calle sobre trocitos de cielo celeste en una mañana fría y clara de otoño.
Las luces y las sombras juegan en el vidrio de la mesa según sea el movimiento del sol en su trayecto matutino.
Resulta tan extraño mirar la mesa y ver árboles, tocar el vidrio y no sentir el sol sobre las hojas sino un frío que no les pertenece.
Entonces me pregunto sobre lo que estoy viendo..es real?
Los árboles son reales, sus hojas, sus ramas, el cielo que las contiene, pero no es la realidad del vidrio sobre la madera, donde yo las veo...lo que estoy viendo, ¿ es una imagen irreal de lo real?
Lo real se hace irreal por medio de un reflejo, y el reflejo existe por una luz que toque lo real y un lugar donde se pose la imagen para ser vista.
Sigo mirando la mesa con su vidrio arbolado y ahora la mente sigue el curso de los pensamientos más allá de las ramas y sus hojas.
¿Es acaso el reflejo en el vidrio una metáfora de la realidad en la que supuestamente vivo?
¿Es la realidad que percibo una imagen irreal reflejada en mis principios, mis valores adquiridos o construidos, mis criterios para ver un mundo, un entorno sobre el cual opino, juzgo y determino?
¿Es la realidad la que interpreto, o un reflejo de elaboración personal de lo real?
Me sé poco creativa...si el mismísimo Platón describía las sombras en la caverna...
No encuentro la respuesta, o tal vez, me de temor encontrarla.
Los Laurekes, Saladillo, 24 de mayo de 2026
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