Me mira en blanco y negro perpetuando la cena íntima de un viejo año nuevo.
Mitad luz, mitad sombra. Una mirada luminosa, otra perdida en la profundidad de la penumbra.
Es tu rostro, tu sonrisa eternizada bajo el blanco de tu pelo y el marco de plata. Es el juego novedoso de cada día renovando luces y sombras, el claroscuro de la pertenencia que se niega a las ausencias.
Buenos Aires, 17 de octubre de 2026
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