Hoy la luna se levantó muy temprano; tan temprano que parecía una manchita blanca en el cielo azul.
El sol, que estaba preparándose para ir a dormir, la
saludó moviendo sus brazos amarillos desde la otra punta del cielo.
Como son pocas las veces que se encuentran, se
pusieron a charlar. El sol le contaba cómo había iluminado a los chicos jugando
en la plaza, como abrigó a los zorzales que cantaban en las ramas de los
árboles y cuanto hizo brillar los colores de las flores, el rojo de los
malvones, el blanco de los jazmines, el azul de las violetas.
Después la luna le contó todo lo que tenía preparado
para cuando él se fuera a acostar detrás del horizonte.
Llamó a todas las estrellas para que llenaran de
brillo la noche oscura. Ellas dibujaron en el cielo y hasta hicieron un camino
para que nadie se perdiera.
La luna se vistió con su mejor vestido para acunar a
todos los niños y que durmieran iluminados por ella.
Así pasó. El sol se fue y la luna está sonriendo
mientras nos cuida en esta noche tan bella.
Buenos Aires, 30 de septiembre de 2026
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