viernes, 13 de marzo de 2026

Acordes

 A través del parlante se escapan melodías y silencios. Es una tarde de cielo neto y sol pleno atravesada por una brisa fresca. Las notas y los acordes flotan en el aire. Llegan con la velocidad justa, sin prisa, sin detenerse, respetando los silencios.

Cada sonido envuelve, acaricia, vibra.

Los violines y otras cuerdas, el piano, un toque suave de percusión me llevan de viaje al mundo de los recuerdos y los sueños. Desde allí, alguna melodía se detiene en los labios para sonreír ante tanta belleza de la vida, pero también, por momentos se retuercen en una mueca de dolor mientras los ojos lloran ausencias.

La música se hace cómplice de las emociones; las desnuda, las reconoce, las nombra y les permite recorrernos.

Entonces, la paz se instala con la fuerza del atardecer que llega sin premura.



Buenos Aires, 09 de marzo de 2026

sábado, 7 de marzo de 2026

la mañana

 Página en blanco

es cada mañana

amasada en un sólo amanecer,

el de hoy.

En la noche,

el cuerpo hizo lo debido,

la vida decidió quedarse

y a la mente acudieron

sueños para ser olvidados,

hasta que acaso alguna vez

el alma los recordara

para hacerlos letra y propósito

sobre el papel blanco

de esta mañana.



Buenos Aires, 06 de marzo de 2026

La soledad

 La sombra está avanzando. Lo hace despacio, como para no llamar la atención. Va entrando sigilosa y agradable vestida de una serena quietud. De a poco va tomándolo todo, incluso aquello que se rebela ante la oscuridad.

Cobija a los cuerpos, y se expande aún en el espacio vacío, invadiendo emociones y pensamientos.

A su paso todo se ensombrece, se nubla, se distorsiona, queda encerrado en una oscuridad impertinente.

Conquista al ser entero, lo encarcela, pone grilletes en el alma sombría, un alma que lentamente va muriendo, sola, y oscura.



Buenos Aires, 05 de febrero de 2026

lunes, 2 de marzo de 2026

La regadera

 Hay cosas que van dejando de ser

como esa regadera oxidada

que descansa afuera en el jardín

como queriendo mantener viva

aquella tarde con mi madre.

Salíamos del consultorio

después del control periódico

de un cáncer que eligió a su cuerpo

para ponerla a prueba.

Sin darle lugar al desánimo

la lucha fue permanente y sostenida.

Esa tarde,

pasando por una ferretería

en una esquina que no recuerdo,

veo asomar una sonrisa en sus labios

y un cierto brillo en su mirada

con sólo verlas en la vidriera.

Sin preguntas, entramos al negocio

donde quedaron dos regaderas menos,

las que llevábamos en una bolsa al salir.

Pequeñas, de latón

como el viejo fuentón

donde se lavaba la ropa 

(la primer pileta

que nos refrescó en el verano).

Una para ella, otra para mí.

Muchas mañanas y sus tardes

las usamos para regar plantas y rosales.

Ella partió hace años

con la fuerza demoledora que siempre tuvo

ante tres ataques de la misma enfermedad.

Quedó su regadera,

la regadera que ya dejó de serlo,

para ser ahora memoria y recuerdo, 

manteniendo viva en mi jardín

su lucha, su amor y su permanencia.



Buenos Aires, 28 de febrero 2026

miércoles, 25 de febrero de 2026

El día que lo cambia todo

 En la vida siempre hay un día que lo cambia todo, sin previo aviso ni notificación que lo anticipe.

Ese día, todo lo hasta el momento conocido, aquello donde en general se apoya la vida misma, los sueños y los proyectos, todo desaparee. El sostén se desmorona.

Quedamos sumergidos en una nube espesa, sin poder ver más allá de nosotros, con nada para tocar y rodeados de un aire que escasea. A partir de ese día, vivir se vuelve una persistente incerteza, una duda que habita en cada decisión, en cada opción si la opción cabe nuevamente. 

¿Cómo construir sobre ese humo que nos rodea y que apenas en algún momento disimula disiparse?

Nada nos prepara para ese día, pero ese día está en nuestra memoria y sobre lo que queda de ese día hay que reconstruir, olvidando el plano original porque nada es ni será igual.

¿ Y qué queda? - pregunta la duda.

Quedamos nosotros, cada uno.

Entonces nos miramos sin reconocernos. Comienza la aventura, el armado, la re construcción, tantear lo posible, buscar el día, el nuevo, o dejar que el nuevo día nos encuentre, y seguir, seguir soñando, seguir generando proyectos, seguir siendo nuevos y novedosos, porque aquel día, el día que lo cambió todo, no fue el último día.



Buenos Aires, 25 de febrero 2026


La llama

Luz,

frágil, tenue,

brillante,

inquieta,

a merced de las corrientes

hasta casi desaparecer;

apenas un punto rojo

insignificante, 

suficiente en la lucha.

Se expande,

frágil, tenue,

brillante,

aliento,

principio y fin,

la eternidad.



Buenos Aires, 21 de febrero 2026 

viernes, 20 de febrero de 2026

Candelabros


 Centinelas de luz tenue

alumbrando las sombras,

guardianes y anfitriones,

forjados en hierro,

su fortaleza,

y delicados en la ardiente oscuridad.

Uno a cada lado

abrazando la entrada,

anunciando la calidez,

iluminando apenas,

custodiando los secretos

dando la bienvenida

al hogar.





Buenos Aires, 20 de febrero 2026

Nota: los candelabros fueron forjados por Javier Braceras para mi cumpleaños 70

Vacío

 Un día la muerte,

otro día la vida se anuncia.

Qué piedra arrasó al corazón que no palpita?

Es silencio, un silencio de tumba

donde yacen los vivos.

Sepulcro de almas caídas

ante el tedio, la frustración y el no propósito.

Es silencio de soledad, 

de desierto, 

de la aridez,

del no poder despertar,

del no poder dormir,

de las horas sin marcas,

del camino sin huellas

o huellas que no hallan camino.

La noche temprana, 

la mañana tardía, la mano tendida,

tendida y vacía.



Buenos Aires, 18 de febrero 2026

 La brisa corre fresca y el sol entibia mi espalda. Es un día nuevo y el corazón se percibe más sereno.

La tarde se fue nublando con el empuje del viento norte que trajo también a las moscas.

El camino ancho bordeando a la hilera de álamos flacos abrió paso para llegar a los frutales: delgados mandarinos, pequeños naranjos y pomelos, quinoteros que apenas se alzan desde el suelo, todos ellos ávidos de nutrientes que la sequía les niega. No alcanza la hora de manguera...

Las hojas se retuercen como gritando al cielo, perdiendo el verde su brillo.

Son tiempos, son ciclos, días de ahogo bajo un agua implacable, días de sed recalcitrante, de tierras agrietadas, de brisa y sol ardiente, de confusión y de incerteza...tiempos.

Sin embargo, el camino, así como el tiempo, va tomando forma y acercando un destino.


Los Laureles, Saladillo, 15 de febrero 2026

Perdida...

débil, vulnerable;

algún santo que se apiade!

es que acaso la línea de la vida

ha extraviado el camino para reconectar con la vida?

La vivida es pasado y sustento,

la que ha de vivir,

la de ahora en más...

algún santo que se apiade!


Los Laureles, Saladillo, 13 de febrero 2026

lunes, 9 de febrero de 2026

Imagen

 Es de noche. Suenan los acordes en el parlante.

Las hojas están quietas a pesar de que una brisa se adivina. Parece una tarde, o una mañana; las sombras no son claras pero los contornos  nítidos brillan según la luz que las ilumina. Imagino un tronco grueso que se abre en brazos fuertes donde ellas, delicadas, se mecen en silencio atravesadas por el aire del momento, preciso y exacto.

Supongo un jardín escondido, de paredes verdes y enredaderas supuestas. Tal vez las flores emanen su perfume, quizá rosas, lavandas o jazmines...

Se acabó la canción. El parlante calla. El silencio deja que la imagen me habite.

En tanto, cierro los ojos y sueño con irme a dormir bajo el aguaribay de la foto que guardo en el cajón, en la memoria y en el alma.


Buenos Aires, 08 de febrero 2026

Resistir

 Caer, quebrar, dolor;

dolor, intenso, viral,

resistir.

Vivir y volver a vivir,

seguir viviendo.

Un día, un tiempo más, 

sin final cierto...

una mañana, un sol,

la noche, silencio de estrellas.

Vivir, sufrir, crecer

caminar,

con sostén, o sin él

con fuerza, a tientas

caminar.

Hoy, ahora,

resistir.




Buenos Aires, 28 de enero 2026

sábado, 24 de enero de 2026

Fynn y yo

Duerme. Sólo se escucha el tic tac del reloj y de tanto en tanto el agua cayendo sobre la yerba en el mate. Un silencio corto es roto por el quejido mustio que pide cebar de nuevo.

Eso es todo, además de la ventana que da al jardín donde las hojas de la dama de noche, los malvones y el aguaribay están tan quietas como el aire de la tarde grisácea y calurosa.

El mueve apenas las orejas como si escuchara algo que no alcanzo a percibir. Se relaja, no ha de ser importante.

Mientras, pareciera que el sol se niega a desaparecer y de repente atraviesa las persianas dibujando renglones de luz sobre la mesa. Las nubes son rápidas y ganan la carrera; la mesa vuelve a la penumbra.

El humo del sahumerio no encuentra dirección. ¿Serán nuestros alientos los que empujan su fragilidad de un lado para otro? Eso sí, allí donde los suspiros lo lleven, el aroma invade y se queda.

Alzo la mirada y me sorprende no verlo. Supongo que sin que me diera cuenta se escapó por el pedazo de ventana abierta. Lo busco con los ojos, atenta a dos zorzales que picotean migas, y me asomo alerta por si se despierta su instinto de cazador. Sin embargo, lo encuentro acurrucado dentro de la caja sobre la mesa junto al ventanal, como un ovillo dirían muchos. Lo observo y me completa su ternura.

Una brisa acaricia mi espalda. Vuelvo al mate y él se desacomoda para buscar comida. Da unos mordiscos y se va al jardín. Ahora sí me asomo dando palmadas ahuyentando a los zorzales. El instinto es siempre instinto.

Lo perdí de vista. Entré y quedé acompañada por el tic tac del reloj.

Espero su regreso cuando las estrellas asomen, él buscará su comida para luego hacerse ovillo entre mis brazos bajo las sábanas limpias de otra noche de verano. 


Buenos Aires,24 de enero 2026 

viernes, 23 de enero de 2026

Herpes

 El Herpes Zoster, una invasión dolorosa, la piel lesionada, un prurito insaciable, ninguna cura...sólo paliativos y resistencia.

El ataque inesperado de un hábil agresor, latente, astuto, que está a la espera de la ventaja que le asegura la victoria: la debilidad del cuerpo donde ejercerá su poder, las defensas bajas, el agotamiento, el estrés...

Encuentro tanta similitud con las agonías de muchos! 

El enemigo debilita, agota, estresa, prepara el campo, lo sabe, anticipa su victoria, y cuando las almas están propicias procede al ataque sin miramientos, porque se sabe vencedor.

Y entonces?  

Hacer cadenas de almas solidarias, corazones generosos y cuerpos entrelazados con la fuerza invencible de la empatía, el cariño, el sostén permanente de unos a otros, es dejar al enemigo latente (no muerto  ni vencido) sin encontrar campo donde atacar que asegure su victoria.


Buenos Aires, 23 enero 2026

jueves, 22 de enero de 2026

Yéndose...

La veo alejarse. Decidió irse. No mira hacia atrás. Su espalda está marcada por las cargas ajenas, opacada la piel por los miedos, atravesada por cicatrices de heridas que casi la desmoronan, incrustada la sal seca de los dolores y las lágrimas silenciadas.

Frágil, vulnerable, débil, decidida a dejarme vacía, a despojarme, sin importarle si me duele o no, con la valentía del que abandona para dejar lugar.

La veo alejarse, le doy las gracias por su coraje, no sé si me escucha, tal vez lo sepa, aprendí de ella, ella, la que se está yendo; ella, la que dejo de ser para renacer.


Buenos Aires, 21 de enero 2026