viernes, 28 de febrero de 2025

Lluviosa

 La brisa recorre la galería y las perras se echan en el fresco. El cielo está cubierto de un gris denso que promete una lluvia esquiva que nunca llega.

Será por eso que el cielo se me vino adentro, se incrustó en la profundidad del alma y se derramó desde allí en llanto copioso y duradero como la rabia y el desaliento. Lágrimas grises como la tristeza y el miedo que no se tomaron descanso ni aún cuando se doró la tarde.


Los Laureles; Saladillo , 23 de febrero 2025

Rutas

Aquel día se recostó en el pasto buscando la frescura de la tierra o la humedad del rocío. Los ojos se le acostumbraron al sol que lo iba cubriendo lentamente. Quería aprovechar ese momento en que el aire se mueve fresco después de una noche agobiante bajo el brillo de las estrellas.

Venía de transitar caminos, algunos lo colmaron de frutos dulces y vegetación amable con su andar y su vida, caminos habitados por aves multicolores y fieles compañeros de ruta que dormían a su lado para salir a la madrugada a buscar alimento mientras otros jamás se alejaron de sus pies, sólo a fin de cuidarlo, de sostenerlo para que el cansancio no lo doblegue...sólo para que siga andando. El tomaba de cada uno la entrega gratuita y silenciosa, única y diversa.

Los caminos se fueron entreverando dejando algo tras cada huella, algún fruto, algún compañero, alguna orilla.

Sus pasos avanzaron en un entorno que se iba desvaneciendo hasta que no hubo más camino, ni frutos, ni aves, ni compañeros ni vegetación amable con su andar y con su vida.

Como si no hubiera tiempo ni recorrido, de repente la noche cálida se hizo fría, ya casi no encuentra tierra, menos rocío.

Quienes permanecen son las estrellas, tan claras, tan nítidas en noches oscuras, noches sin lunas; y el sol, compasivo en su amanecer y su ocaso, loco de sed y de fuego, casi como un enemigo que paraliza todo andar durante las horas máximas del día.

¿Cuánto  tiempo andará por esta desolación?

¿Cuándo encontrará nuevamente un camino, una orilla, un fruto, un compañero de ruta?

¿Cuándo volverá su andar a ser amigable con su vida?

Se lo pregunta a las estrellas, que no lo abandonan.

Se lo pregunta al sol que lo interpela.

Se lo pregunta a su soledad.

¿Cómo se encuentra un camino?

" Caminando" fue la unánime e inequívoca respuesta.



Los laureles; Saladillo, 22 de febrero 2025


jueves, 13 de febrero de 2025

Sencillamente, la vida en un día

 Acepté levantarme a la hora que desperté y redescubrí cuanta serenidad me da el amanecer. Es la hora en que la oscuridad deja de serlo sin darse cuenta. Nada se distingue, hasta que la incipiente claridad empieza a definir las formas. Aparecen sombras y contornos.

Cuando el amanecer se instaló como nuevo día, los colores identifican los nombres: el malvón, el aguaribay, el césped, la rosa, la lavanda, el limonero, la dama de noche, la camelia, las glicinas y azaleas.

Me sirvo un café, o un mate con pan, una tostada o galleta. Es la mañana, y como de costumbre, va empujando las horas.

El césped vibrante me recuerda que la tormenta fue breve pero de agua suficiente.  Se arriman los zorzales que con precisión admirable entierran el pico y atrapan lombrices desprevenidas o que el agua empujó a la superficie.

Apenas se percibe movimiento bajo el sol implacable del mediodía estival. El bullicio es imperceptible. Todo parece permanecer inmóvil. La vida, tanto la que recorre el aire, como la que se sumerge en el agua o en la tierra, parece tomarse un descanso, transcurre la siesta, afuera y adentro. Sólo cantan las chicharras.

Los zorzales vuelven a su vuelo, algún hornero picotea el pasto, las ramas se desperezan con la brisa del atardecer, el mate vespertino acompaña lento la desaparición de las sombras.

Contemplo silenciosa la hora del silencio, la hora mágica, y me dejo invadir por su misterio.

Cuando las estrellas se hacen ver en el cielo azul profundo busco la copa y el vino. lo bebo como voy bebiendo la vida, a pequeños sorbos que saboreo mientras armo tu presencia en la silla vacía.

La copa se va vaciando y el fondo del cristal se viste de rojo, como la sangre, la sangre compartida, la sangre perdida. El último sorbo lo dejé en la tierra, y con ese vino tu sangre bendice el jardín, nuestra tierra y nuestra vida.

Es noche cerrada, me voy a la cama; tu alma se acuesta conmigo.



Buenos Aires, 12 de febrero de 2025

desde tu ausencia...

 Desde aquel día, y en fecha de mi primer cumpleaños sin tu beso, intento recuperarme, recomponerme.

¿ Qué tengo que aprender? No me pregunto qué hacer, siento que hay algo mucho más profundo...

Miro a Fynn, relajado, confiado, acurrucado a mi lado ronroneando y me interpela: no piensa, no se pregunta por qué o para qué, simplemente se entrega y deja que su percepción lo guíe.

Entre tanto vos me hablás con ese lenguaje nuevo de silencios y sentidos: " Contemplá la naturaleza que tanto te atrae, observala y dejá que sea tu maestra. Ella conoce el secreto, sabe confiar en la vida; aún cuando soporta condiciones tan adversas...se entrega. La naturaleza intuye, y reacciona a la intuición. La intuición es la voz universal  de la vida sabia...deja que la vida sea tu guía."


Ah! Que la vida sea mi guía, que me entregue a ella, que la escuche, la acepte...

Hay momentos, ciclos en la vida en que nos regala y nos embriaga de dicha, de certezas, la abrazamos y nos sumergimos en su devenir, confiados y agradecidos.

Los ciclos comienzan, y terminan...sólo así dan paso a los nuevos. Algunos profundizan nuestra espiritualidad, otros simplemente acompañan, otros nos enseñan. Es la vida que sabe, la vida que nos guía.

Cuando el dolor es tomado por la vida, cuando la duda, el temor y el " sin sentido" nos sacan de la certeza, el coraje y la seguridad, nos cuesta entonces abrazarla, nos resistimos a entregarnos, la juzgamos injusta.

Nos invaden las preguntas sin respuestas.

Y la vida espera como toda Maestra hasta que aprendemos a abrazar el dolor, hasta que hacemos nuestro el desapego liberador; y rotas las cadenas, dejamos que la corriente de vida nuevamente nos lleve con su sabiduría a un nuevo ciclo.

Vivir es despojarnos.


Buenos Aires, 08/09 febrero 2025


domingo, 2 de febrero de 2025

El molino

 Solitario, ya el viento no te hace mella. Inmóvil, sos testigo de una Pampa húmeda que transitó períodos de esplendor y de harta sequía.

La hacienda, que no tiene memoria, pero sí costumbre, te rodea buscando lo que ya no encuentra.

Tal vez, un chimango se pose en lo alto de tu silueta y te haga la pregunta que también quisiera hacerte, o comparta respetuoso tu abandono y tu silencio.

Desde lejos te imagino girando con la brisa, recogiendo en tu vientre el agua para los animales y la tierra.

Quisiera devolverte la vida...te sacaron el alma y nunca te la devolvieron. 

Ya no hay aspas sonriéndole al viento, sólo tu esqueleto, el que miro a lo lejos. 



Saladillo, Los laureles, 27 enero de 2025


Tormenta

 Te espero como se espera al amante, con todo preparado para el goce del encuentro, del abrazo que sacude la fibra más íntima de vida.

Aguardo alzando la mirada, envuelta en el silencio del deseo, sorbiendo el mate interminable de la espera, queriendo que las horas se acorten para ver tu silueta acercándose en el horizonte.

El sol ardiente se despide dejando su huella en llamas...te intuyo...el corazón se sobresalta como la tierra que implora.

Con el mate en la mano ya frío, te veo pasar sin detenerte, sin siquiera dejar un efímero beso de labios húmedos, así tu andar gris se aleja.

Fue una lágrima la que brotó de mi espera y la tierra bebió... insuficiente en su sed.

Mañana volveré a esperarte, o tal vez, me sorprendas con tu vozarrón de trueno sacudiendo mi cuerpo entre las sábanas.


Saladillo, Los Laureles, 27 enero 2025

La mágica música

 Me desperté con tristeza, tanteando la almohada buscando tu ausencia.

Las horas pasaban sin llevarse las lágrimas. Decidí entonces escuchar música, tan fuerte como pudiera.

Los acordes se escapaban del parlante y sacudían cada rincón, cada puerta, cada ventana ,y mi alma.

Las notas, una tras otra, bailaron la armonía propia de cada ritmo, y bailé con ellas entre tus brazos nuevos  palpitando en mí tu cariño para luego soltarte. La música, el aire, el entorno, las cosas y yo nos unimos en el movimiento armonizando emociones y recuerdos, llenando cada espacio de íntimo  placer y plenitud.

Aprendí entonces que siete notas de una escala musical, entreveradas en sonidos y silencios, son la puerta al movimiento liberador del alma.


Saladillo, Los Laureles, 26 enero 2025

Sequía

 El sol abrasa, el pasto seco cruje como papa frita, no hay tregua para las altas temperaturas, si hasta las almas arden sin pecar bajo la piel ajada por el viento.

Los animales buscan la sombra y el agua escasa.

Tiempo de sequía, de aridez, en el paisaje y en las entrañas.

Se escuchan quebrar las hojas para caer débiles y rendidas al suelo, como el desaliento.

Toda vida parece morir lentamente.

El cielo se apiada y va juntando nubes que el viento desarma.

Sensación estéril que compartimos animales, plantas y alma humana.

Algunas sequías son vencidas por la lluvia, otras, por la esperanza.


Saladillo, 26 enero 2025

Silueta

 Desde la ventana de la combi te vi apoyado en la baranda de entrada de un famoso supermercado. Tenías una mano sobre el hueso sobresaliente de la cadera y un cigarrillo en la otra, convite del único hombre que se paró a tu lado.

De tanto en tanto, levantabas la mano para acomodar el abundante mechón de pelo blanco que caía sobre tus ojos, dejando ver al hambre en tu vientre hundido.

Arrojaste el pucho al piso con cierta nostalgia en la mirada.

Vi de lleno tu rostro y cómo cada inspiración hundía tu pecho buscando el aire que tu boca abierta y jadeante no lograba hacer entrar.

Alto, flaco, solitario, enfermo....tu figura, demasiado flaca, demasiado enferma, demasiada soledad  y abandono. En tu silueta, otras muchas.

La combi arrancó, y me llevé en el alma dolorida tu figura apoyada a las puertas de un supermercado.


Palermo, Terminal de la Combi a Saladillo

23 enero 2025

miércoles, 22 de enero de 2025

Fynn

 Fynn estira sus patas y maúlla. Duerme conmigo y cuando estoy triste y lloro se sube a mi pecho y ronronea, o me abraza con sus patitas blancas, estira una hacia mis ojos para secar alguna lágrima.

Tengo tan presente el momento en que lo elegiste. Eran dos machitos, ambos naranja, uno más oscuro, el otro más blanco , más parecido a la madre que es hermosa. Estabas sentado en la silla de la cocina mirando a los tres ( hijos y madre). Me gustaba el más oscuro pero vos elegiste al más claro porque era más juguetón, más curioso,  más "despierto", así lo definiste y acepté tu elección porque una vez que te convencí de quedarnos con uno, ameritaba respetarla.

Y aquí estoy con Fynn, acurrucado en mi falda mientras escribo.

Fynn es Otto que regresó con sus ronroneos, sus mimos, sus travesuras. Fynn sos vos abrazando mis brazos, secando mis lágrimas, acurrucado a mi lado.

No es locura, es la experiencia fuerte y la convicción que todos somos parte de una unidad indestructible que se manifiesta en infinidad de formas y colores, todas y cada una forman esa unidad, una y única. Estás en mí y yo en vos.


Buenos Aires, 21 enero 2025 

sábado, 18 de enero de 2025

Siete de la tarde...

...es hora de entornar las persianas, ayer igual que hoy, hoy, como mañana. El piso brilla sin esfuerzo, el escritorio mudo y los almohadones del sillón sin marcas. Las sillas en su lugar.

Hoy, igual que ayer, el aperitivo a la hora y en el vaso tantas veces servido, no hay ruido de cristales besándose en un brindis.

Así cada tarde, en el más rotundo de los silencios.

La revista de crucigramas cerrada y el lápiz que ya no se desgasta, el sacapuntas aburrido y la goma de borrar entumecida.

Tantas cosas ya no son tocadas, tampoco la piel.

La almohada en la cama no se deforma con el roce de la siesta y el señalador no avanza en el libro que está sobre la mesa de luz y nadie quiso mover.

Un sólo individual viste la mesa del desayuno, también la de la cena.

La noche es por demás oscura, como todas, hay que cerrar la puerta. La estrella más brillante es la única que se distingue frente a ella.  ¿Por qué te fuiste tan lejos?



Buenos Aires, 18 enero 2025


viernes, 17 de enero de 2025

Cierro los ojos y.....

 Es invierno. La salamandra está encendida y el fuego dibuja sombras de luz en mis párpados cerrados. Es temprano aún para pensar el día. Dejo mi cabeza apoyada sobre las manos esperando el chiflido de la pava para preparar el mate. Sólo después pondré el pan a tostar y sacaré la manteca de la heladera para que tome temperatura ambiente; creo que quedó algo del dulce de higos de la última temporada...

Me levanto y llevo la calabaza para llenarla de yerba sólo hasta la mitad ( no me gustan los mates cortos, no me dejan rumiar). Hago silenciar a la pava vertiendo el agua caliente y sorber ese primer trago amargo que sólo el amanecer lento logra endulzar.

Los álamos vacíos se estremecen con la brisa que el sol provoca cuando se asoma despacio, con esa ternura con que empuja a la luna que atrasa su despedida.

El gallo del vecino rompe el silencio...a veces a tiempo, a veces no.

Me pongo gorra, botas, poncho y guantes. La puerta, como si supiera, se abre empujándome como sombra en la neblina.

Sin apuro abro el corral de las ovejas y ellas salen, también sin apuro.

Camino entre los ciruelos, manzanos e higueras desnudas, los cítricos alardean de sus hojas verdes y pequeños frutos madurando.

La neblina ya se está levantando y a lo lejos se adivina la hacienda del campo aledaño.

Paso ante la huerta algo deshojada por la última tormenta, casi no me reclama.

Decido abrigarme entre los eucaliptos que silban desde lo alto los acordes del viento.

Allí quedo.


Buenos Aires, 04 de enero 2025

Dejar de llorar

 Se deja de llorar la ausencia? 

No, nunca...Bienvenido el amor de la vida compartida y construida desde allí, que no nos deja dejar de llorar.

Todo es tan vertiginosamente reciente que aún duele no verte, no sentirte, no escuchar tu voz, apretar tu mano o esperar tu caricia.

Pero no es justo que la vida que me despertó esta mañana (sin borrar el dolor), la cubra yo de angustia, desdén o miseria.

Podré transitarla en silencio, probablemente en soledad, pero sabiéndome viva, abrazando esta vida, sorbiéndola a cada instante entre lágrimas, pero sin temor, sin culpa, entregándome a ella, confiada...creyendo en ella, porque somos parte de ella.


Buenos Ares, 14 diciembre 2024

no hay título...

 El veinticinco de octubre mil emociones, preguntas, dudas, tantas como proyectos  y certezas se hicieron añicos dejando huella en la ruta 205...

No sé cómo empezar. Me tiembla la mano, me lloran los ojos...hago algo, busco las luces para el pesebre, lloro...no puedo seguir escribiendo, no por ahora.

Otro día, las lágrimas se van dispersando ( o eso creo).Vuelvo a leer, a tomar la lapicera, intento recuperar mi eje. Me tiembla la mano, necesito recuperar mi letra, me tengo que encontrar de nuevo. Te llevo siempre y por momentos me parece olvidar...olvidar? o es la necesidad de  aprender a vivir sin tu piel, sin tus ojos y ver tu alma, presente en todo, presente en mí.


Buenos Aires

miércoles, 18 de diciembre de 2024

En algún tiempo...

 Si estás triste y no me ves

sonreiré para vos en los días

tibios y besaré tus labios con el sol
de las tardes frías.
Si me nombras,
vendré en el viento a abrazarte
y aún en las noches sin luna
brillaré en toda estrella
que mires,
bailaré en la llama del fogón,
y seré el aroma de la leña ardiendo.
Si tiemblas en el silencio de la soledad
tomaré la voz del zorzal y cantaré cerca a tu ventana,
en el benteveo vendré a verte,
dejame una miga
y alza tu mirada.
Porque no me fui.
Sigo estando en todo aquello que amas.
Encontrame en el sol que atardece,
en la noche estrellada y en la luna,
bajo el árbol centenario, en la rosa perfumada,
en el canto del zorzal, de la calandria y el benteveo,
en el resplandor del fuego.

donde siempre gozamos juntos…
te amo…
no te detengas…
Anda el camino que has de caminar…
Sigue andando…


editada el 17 de diciembre 2024 , 36° aniversario de bodas

Hace mucho tiempo lo escribí para vos sin imaginar que hoy serías vos quien me hablaría así. Te quiero.

jueves, 12 de diciembre de 2024

Seguir sanando

 El cielo sigue tan azul a pesar de mis lágrimas y el aire diáfano no se perturba ante mis sollozos.

Miro al aguaribay...dará pimientas este año? tal vez sólo allí en lo más alto donde no las pueda ver, menos tomarlas.

Los rosales florecen, así las lavandas y los malvones, los jazmines del cabo con su vestido blanco siguen perfumando cada diciembre. El pasto crece, la luna brilla y el  sol calienta sin detenerse ..todo vive, todo sigue viviendo...si hasta del granizo la tierra vuelve a intentarlo y logra dar frutos; la sequía resquebraja ilusiones, pero el tiempo y la espera empapan las estrías y la semilla otra vez se alimenta.

Vida, siempre es la vida, aún cuando la muerte nos toca. El se fue, en un instante trágico y contundente bebió la muerte.

La oscuridad se hizo dueña de los días. El pasto crece, los rosales florecen y el sol calienta sin detenerse.

La vida, siempre es la vida.

El corazón arde, aún entre las lágrimas y la sonrisa que la memoria y los recuerdos nos traen.

La vida, cantar a viva voz y en cada instante:" GRACIAS A LA VIDA", a la vivida, y a la por vivir.


11 de diciembre 2024, en Buenos Aires, en Los Laureles, en el alma

Pérdida y aceptación profunda " entregate a la vida"

Cuantas veces sentimos que la vida no nos quiere dar cosas, o a veces, nos quita cosas que no tiene porqué quitarnos. Hace no muchos días, en un instante, en un segundo ciego y confuso, me quitaron cuarenta y tres años compartidos con quien no llegaba siquiera a los setenta, más de la mitad de nuestra vida la compartimos. En ese momento, y hasta hoy, mi sentimiento era que la vida me quitó lo que más quería, me quitó un estilo de vida, me quitó la forma de relacionarme, de amar, de soñar.

Hoy, el alma me habla y me dice: la vida no te quitó nada, porque él no era mío, no me pertenecía, no era parte de una propiedad; él fue a quien elegí para transitar la vida, tener una familia, generar y concretar proyectos, y yo fui quien él eligió como compañera de viaje en esta vida.

Esa profunda sensación de que nos quitan, de perder, como si todo desapareciera, la percibo. Estoy sentada en el jardín, con un mate en la mano, lo busco....no está entre la sombra del árbol, ni cerca de la puerta del taller, ni detrás mío a punto de abrazarme...desaparece, un mensaje en el celular preguntando si está volviendo a casa es lanzar palabras al vacío.

Qué difícil es superar la resignación y alcanzar la aceptación profunda. Hablando de la aceptación profunda, alguien dijo: " la vida sabe", "entregate a la vida"...aprender siempre, grabarnos en lo profundo de cada instante: la vida sabe, entregarnos  a la vida sin temor...Tomo conciencia entonces de las personas y circunstancias, que aparecen como flores en la primavera de semillas que no sembré, y sin embargo, ahí están, a mi lado, sosteniendo, apoyando...la vida sabe.

La fuerza entonces impulsa a recrear la gloria y felicidad vivida en los lugares elegidos, la casa, la chacra...


05 de diciembre 2024, en Buenos Aires, con la mente en Los Laureles, Saladillo

viernes, 11 de octubre de 2024

Simplemente, un día

 Las malezas crecen y el tractor no arranca; la bomba de la pileta, alardeando de su viejo cuerpo de fundición, decide morir a las puertas del verano.

Con la tanza o el disco, así la desmalezadora manual arranca en su vaivén pastos y malezas que superan la altura de una rodilla. Se van llenando carretillas de hojarasca para descargarla en los desniveles caprichosos del terreno e intentar un relleno natural.

Mientras, otras herramientas en otras manos indagan en el corazón de los motores, cambian la bujía sin resultado aparente, desmenuzan posibilidades e insisten en develar el enigma. El tractor tiene que arrancar.

Y así como cada generación va dando paso a la siguiente, se ubica la bomba nueva, de moderno material, lozana frente al cuerpo exangüe de su predecesora.

Así transcurre el día.

Un vaso de vino y una cena rápida cierran la noche con la certeza de un día nuevo que se avecina dándole cara a los desafíos, para seguir andando, para seguir viviendo.


10 octubre 2024

Sanando...

 Mis ojos lloran sin cesar, nada es claro, la mente quieta y el corazón mudo. Aún así sigo derramando lágrimas que la brisa intenta secar.

La tarde trajo música y la música, movimiento. Entre ellos, viejas palabras provocaron un nuevo llanto, ahora, agua pura de emoción, sana en la conciencia y bálsamo en la gratitud.


08 octubre 2024

miércoles, 2 de octubre de 2024

Lugares

 Exactamente hace una semana dejé el amanecer en tus ventanas, el parque verdeando y los frutales abriéndose a la primavera. Falta una semana más para acompañar tu atardecer, acariciar las hojas, recoger las piñas y asombrarme en los frutos creciendo. Puedo extrañar tu voz susurrando entre los eucaliptos o tu horizonte donde estirar la mirada, la tierra donde Dios me abraza.

Aquí, el jardín es verde, majestuoso el aguaribay y el aroma de los jazmines te recibe a la entrada de la casa,  el césped no se niega a un pedazo de cielo apenas interrumpido por ventanas ajenas y los rosales exultantes de pimpollos que se van desperezando cada madrugada se unen a los malvones rojos, las lavandas y el romero. Aquí, Dios habla.

Saladillo, Belgrano, cada uno a su manera, sacude con fuerza mis entrañas, para que mi corazón, bendecido, ore y agradezca.


01 Octubre 2024